Los niños y las niñas representan el 25% de las 17 muertes confirmadas por ébola
El actual brote de ébola es una crisis más que azota al país, donde este año se ha producido un fuerte recrudecimiento del conflicto.
La RDC sufre una de las crisis humanitarias más graves del mundo: 5,6 millones de personas, entre ellas unos 2,5 millones de niños y niñas, se encuentran desplazadas internamente, y 15 millones de personas necesitan ayuda humanitaria.
KINSHASA, 27 de mayo de 2026 – Al menos el 25% de las muertes confirmadas por ébola en la República Democrática del Congo (RDC) corresponden a niños, lo que pone de relieve la urgente necesidad de reforzar los servicios sanitarios y la prevención de infecciones para proteger a la infancia, según señala Save the Children.
Las últimas cifras del Gobierno publicadas el miércoles muestran que los niños y las niñas representan el 25% de las 17 muertes confirmadas por ébola, aunque es probable que el número real de casos sea significativamente mayor, ya que esta cifra solo incluye a niños menores de 15 años y solo cuenta los casos confirmados. De estas muertes, el 14% son niños menores de 5 años.
En la actualidad, se sospecha que unas 1.077 personas han contraído el ébola, con 238 muertes presuntas desde que se declaró el brote el 15 de mayo; los niños y jóvenes menores de 19 años representan 17 de los 121 casos confirmados de ébola, es decir, el 14%.
Este número de casos sospechosos ya supera un tercio del total de casos confirmados notificados en la mayor epidemia de ébola de la RDC en la historia reciente, en la que se registraron 3.262 casos confirmados y 2.232 muertes, de las cuales el 28% fueron niños y niñas.
Aunque el brote se declaró hace 11 días, se teme que el número de fallecidos y de contagios sea mucho mayor, ya que es muy probable que el primer caso —o caso índice— se haya producido en los primeros meses del año, lo que aumenta la preocupación por una transmisión prolongada y no detectada en la comunidad.
Los niños y las niñas se encuentran entre los grupos más vulnerables en este brote, según Save the Children. Además de estar expuestos al riesgo directo de infección, se enfrentan a importantes consecuencias indirectas, como la interrupción de servicios esenciales de salud y nutrición, la pérdida de padres, madres y cuidadores, la pérdida de acceso a la escuela, el estigma, el malestar psicosocial y un mayor riesgo de abuso.
Los niños y las niñas son especialmente vulnerables si pierden a uno de sus padres o a sus cuidadores principales a causa de la enfermedad; el personal de protección infantil de Save the Children ya ha informado de al menos dos niños que han perdido a sus padres a causa del ébola y que necesitan atención urgente.
El ébola es una enfermedad grave y a menudo mortal que se transmite por contacto directo con fluidos corporales, o de forma indirecta a través de materiales contaminados o superficies infectadas. Sus síntomas incluyen fiebre, debilidad, vómitos, diarrea, dolor muscular y, en casos graves, hemorragias.
El actual brote de ébola es una crisis más que azota a la República Democrática del Congo, donde este año se ha producido un fuerte recrudecimiento del conflicto, lo que ha dado lugar a una de las crisis humanitarias más graves del mundo: 5,6 millones de personas, entre ellas unos 2,5 millones de niños y niñas, se encuentran desplazadas internamente, mientras que 15 millones de personas —casi una de cada siete— necesitan ayuda humanitaria.
El Dr. Babou Rukengeza, responsable de la respuesta al ébola de Save the Children en la República Democrática del Congo, afirma: “Este brote se está propagando a una velocidad aterradora. He respondido a varios brotes de ébola a lo largo de los años, pero esta es la propagación más rápida que he visto jamás. Los niños y niñas están pagando un precio devastador, ya que representan al menos una de cada cuatro muertes confirmadas, aunque sospechamos que las cifras son mucho más elevadas”. Y añade: “Cuando los padres mueren, los niños pierden de repente el mayor sistema de apoyo que podrían tener y se enfrentan al miedo, el dolor, el estigma y la exclusión social. Además, esta crisis se está desarrollando en un momento crítico, cuando los niños se preparan para sus exámenes de fin de curso, lo que pone en peligro no solo su salud, sino también su futuro”.
Rukengeza explica: “Es esencial una respuesta rápida, bien financiada y coordinada para detener la propagación del ébola, mantener los servicios esenciales y garantizar que los niños permanezcan seguros, protegidos y puedan seguir aprendiendo durante todo el brote”. Necesitamos medidas urgentes y financiación flexible inmediata para ampliar la respuesta sanitaria y reforzar la prevención y el control de infecciones, al tiempo que garantizamos que los niños y las familias puedan acceder a protección, educación y servicios esenciales para salvar vidas y reducir el impacto a largo plazo en las comunidades”.
La respuesta de Save the Children en la RDC
Save the Children ha suministrado cloro a las autoridades sanitarias de Bunia para la desinfección de instalaciones, así como leche terapéutica a un centro para niños y niñas desnutridos y madres lactantes con sospecha de haber contraído el virus del Ébola.
La organización humanitaria también se apresura a equipar las instalaciones sanitarias con equipos de protección individual, unidades de triaje e infraestructura para la prevención de infecciones y el lavado de manos, al tiempo que apoya la detección activa de casos y el rastreo de contactos en las comunidades y los centros de salud. Esto incluye la formación de trabajadores sanitarios comunitarios y docentes en la detección y derivación de casos de virus, así como el suministro de kits de higiene de emergencia y termómetros. Por ese motivo, ha iniciado una campaña de captación de fondos para luchar contra esta emergencia.
Save the Children comenzó a trabajar en la República Democrática del Congo en 1994 y actualmente colabora con 13 socios locales, junto con organizaciones internacionales y autoridades gubernamentales, para proporcionar apoyo vital en materia de salud, nutrición, educación, protección infantil, seguridad alimentaria, y agua, saneamiento e higiene para los niños y sus familias.
La organización está presente especialmente en la región de Ituri, donde implementa proyectos de protección infantil, educación y de apoyo a comedores escolares dirigidos a proteger a la infancia y las familias más vulnerables.
Notas para la edición:
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