La organización insta a los poderes públicos a actuar para que las violaciones contra la infancia sean investigadas y castigadas. En 2024 uno de cada cinco niños y niñas en todo el mundo vivía en zonas de guerra, alcanzando, por tercer año consecutivo, el nivel más alto jamás registrado.
Recursos audiovisuales: Acto presentación SWOC Congreso - Centro de prensa - Save the Children España
Madrid, 13 de febrero de 2026: En 2024 se alcanzó, por tercer año consecutivo, el nivel más alto de niños y niñas viviendo en zonas de conflicto: 520 millones, uno de cada cinco en todo el mundo. Ese mismo año, Naciones Unidas verificó 41.763 violaciones graves contra la infancia, un 30% más que en el año anterior. Se trata de asesinatos y mutilaciones, secuestros, violencia sexual, reclutamiento en grupos armados, ataques a escuelas y hospitales y denegación de acceso humanitario. Lo denuncia Save the Children en su informe ‘No a la guerra contra la infancia: ¿Seguridad para quién?', que presentó ayer en el Congreso de los Diputados.
“Venimos al Congreso porque no podemos seguir mirando hacia otro lado. Hemos querido entregar nuestro informe para pedir algo imprescindible: que los gobiernos respeten el Derecho Internacional, que permitan que la ayuda llegue y que quienes dañan a la infancia rindan cuentas”, afirmaba Vicente Raimundo, director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria en Save the Children.
Acabar con la impunidad
En un contexto que prioriza la militarización, los compromisos de protección de la infancia se ven cada vez más debilitados y se menoscaban los sistemas de rendición de cuentas, lo que dificulta la persecución de las violaciones y permite la impunidad de los perpetradores de delitos graves.
Desde 2010, la cantidad de niños y niñas que viven en zonas de conflicto ha aumentado aproximadamente un 60%, pero las violaciones graves verificadas cometidas contra la infancia han aumentado cerca de un 373%. Esta enorme diferencia revela la profunda erosión de las normas internacionales destinadas a proteger a la infancia.
Por eso, la organización acudía al Congreso con una demanda clara: pedir a los poderes públicos que atiendan a su responsabilidad y actúen a favor de la rendición de cuentas para contribuir a la protección de la infancia en conflicto.
En su intervención, Pilar Kaltzada, presidenta de Save the Children, apuntaba: “Las herramientas para acabar con esta impunidad existen y son conocidas, aceptadas sobre el papel, por los países y organismos internacionales que pueden activarlas. La rendición de cuenta es inexcusable y urgente, al igual que garantizar el acceso regular a la ayuda humanitaria que salva vidas”.
La voz de la infancia en guerra llega al Congreso
El acto contó con la presencia de representantes de Save the Children, parlamentarios y miembros de la sociedad civil. La intervención inaugural fue a cargo de Francina Armengol, presidenta del Congreso de los Diputados, que instó a la responsabilidad colectiva y a instalar de forma definitiva la protección, la cooperación y la paz. “Estamos a tiempo, la esperanza existe y la política es el arma para conseguirlo”, declaraba.
En el acto se pudo escuchar el testimonio de Sila, una joven de 17 años de Siria, a través de la narración de otra niña, Douaa. En el discurso, que fue pronunciado por primera vez ante el Consejo de Seguridad de la ONU hace unos meses, se constata cómo la guerra marcó toda su infancia con desplazamientos, pérdidas familiares, miedo y traumas. No habló como víctima sino como testigo, pidiendo apoyo y decisiones firmes para que su generación sea la última en vivir la guerra.
Celia Vidal, adjunta a la dirección del área internacional de RNE, moderó el acto. Para la dimensión ejecutiva, se contó con la presencia de Lucía García Rico, directora General de Naciones Unidas, Organismos Internacionales y Derechos Humanos en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Fernando Pignatelli, doctor en Derecho, magistrado del Tribunal Supremo jubilado y miembro del Comité Español de Derecho Internacional Humanitario, acercó al público la dimensión judicial. Por último, Marta Bosquet, jurista y abogada, licenciada en Derecho por la Universidad de Granada con una amplia trayectoria en el ámbito institucional andaluz, explicó la dimensión legislativa.
Los representantes de distintos partidos políticos compartieron sus reflexiones y coincidieron en la importancia de trabajar para establecer la paz y actuar con urgencia para proteger a la infancia de todo el mundo.
Además del análisis de la situación, Save the Children presentó una serie de recomendaciones dirigidas a los gobiernos que incluyen respetar el Derecho Internacional Humanitario, ampliar de la financiación destinada a la infancia en situaciones de emergencia, reforzar y garantizar los mecanismos nacionales e internacional de rendición de cuentas, invertir en la prevención de los conflictos y la construcción de la paz, así como escuchar e involucrar a los niños, niñas y jóvenes en los procesos de paz.
Campaña Normal
Este acto se enmarca dentro de la campaña de Save the Children Normal, que busca combatir la indiferencia, la fatiga y la percepción distorsionada de lo que es “normal” para un niño o una niña que vive en zonas de conflicto. El objetivo es hacer evidente que lo que parece normal no lo es: la infancia no debe adaptarse a la guerra. Es urgente acabar con la violencia extrema que sufren millones de niños y niñas en todo el mundo y garantizar su protección como una prioridad global.