TERREMOTOS EN VENEZUELA: Las mujeres embarazadas y las madres recientes afrontan crecientes riesgos para su salud mientras nacen alrededor de 130 bebés al día

CARACAS, 23 de julio de 2026 – Miles de mujeres embarazadas y madres recientes necesitan acceso a atención sanitaria, alimentos nutritivos y refugio seguro un mes después de que dos devastadores terremotos dañaran centros de salud y desplazaran a unas 21.000 personas en Venezuela, según Save the Children.

Las Naciones Unidas estiman que 36.700 mujeres embarazadas se han visto afectadas por los terremotos, de las cuales 4.000 darán a luz durante el próximo mes, lo que equivale a unos 130 nacimientos diarios.[1]

Los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, sacudieron el país el 24 de junio, destruyendo y dañando decenas de instalaciones sanitarias e interrumpiendo servicios esenciales de salud materna e infantil. Varias mujeres han contado al personal de Save the Children que algunas personas especialistas en obstetricia y pediatría se encuentran entre las más de 5.000 personas fallecidas en la catástrofe, dejando a muchas familias sin saber dónde buscar atención para ellas mismas y para sus hijas e hijos.

En La Guaira, la zona más afectada, el principal hospital de maternidad sigue cerrado y, aunque se ofrece atención básica, los casos más complejos deben ser derivados a Caracas.

Muchas mujeres embarazadas, personas cuidadoras y sus hijas e hijos que perdieron sus hogares viven ahora en refugios temporales donde el acceso a atención prenatal, alimentación nutritiva, agua potable y saneamiento es limitado. Al mismo tiempo, muchas de ellas afrontan la pérdida traumática de seres queridos.

Las investigaciones muestran que los niveles elevados de estrés y ansiedad durante el embarazo pueden afectar al desarrollo cerebral y al sistema inmunitario del bebé, aumentando el riesgo de parto prematuro o incluso de aborto espontáneo. Los bebés expuestos a altos niveles de estrés materno durante la gestación también pueden mostrar más miedo, tristeza y angustia a los tres meses de edad que aquellos cuyas madres experimentaron menos estrés. El acceso limitado a alimentos nutritivos, las donaciones no controladas de leche de fórmula y la reducción de los controles prenatales también incrementan el riesgo de desnutrición infantil, así como de parto prematuro y bajo peso al nacer.

Yohana, de 23 años,* embarazada de su primer bebé y usuaria de gafas para poder ver, se encontraba sola en casa en una de las zonas más afectadas de La Guaira cuando se produjo el terremoto y el edificio se derrumbó. Consiguió escapar rompiendo una ventana, aunque no pudo recuperar sus gafas hasta más tarde, lo que aumentó aún más su angustia. Yohana* ha recibido una revisión médica en una clínica móvil gestionada por Paluz, organización socia de Save the Children en La Guaira.

"Salí descalza, solo con la ropa de estar en casa", relata Yohana*. "Perdí mis gafas... no podía ver, o al menos veía mucho menos. Cuando toda la casa se derrumbó, tuve mucho miedo. En ese momento no sentí que me hubiera hecho daño [en el abdomen], pero con todo el caos no estaba segura de si me había lesionado o no. Sinceramente, lo único en lo que pensaba era en salir con vida."

Mientras tanto, bebés recién nacidos y lactantes que viven en tiendas humedecidas por las frecuentes lluvias están enfermando debido a las condiciones, o corren el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, durante la temporada de lluvias del país. Algunas madres que viven en refugios temporales afirman que, además de sentirse estresadas y ansiosas, tienen dificultades para comprar pañales y otros suministros esenciales para sus bebés.

Yennifer, de 23 años,* que está amamantando a su bebé de cuatro meses, Carmen*, ha tenido dificultades para cuidar de su propia salud tras el terremoto. La pediatra de Carmen* también falleció durante el desastre.

"No podía comer y tenía muchos dolores de cabeza. No podía dormir porque sentía que todo se movía. Fue muy difícil para mí y cualquier movimiento me ponía en alerta y me hacía sentir muy intranquila," explica Yennifer. "Desde que falleció la pediatra de Carmen, esa es una gran preocupación, porque ahora no sé cómo voy a encontrar a alguien que la atienda y tampoco hay dinero. Todo resulta abrumador y no puedo descansar".

La directora de Save the Children en Venezuela, Fátima Andraca, explica que "estamos recibiendo informes preocupantes sobre bebés muy pequeños que enferman en campamentos donde las familias duermen sobre colchones húmedos, expuestos a la lluvia y a deficientes condiciones de saneamiento. Al mismo tiempo, muchas mujeres están llorando la pérdida de seres queridos, afrontando traumas y preocupándose por cómo acceder a la atención sanitaria después de haber perdido a profesionales de confianza de obstetricia y pediatría."

Save the Children subraya que es imprescindible que las mujeres embarazadas, en posparto y lactantes, así como sus hijas e hijos, sean una prioridad en la respuesta humanitaria y en la recuperación de Venezuela mediante una coordinación urgente, financiación suficiente y acciones específicas.

La organización hace un llamamiento a gobiernos, donantes y entidades humanitarias internacionales para garantizar que las mujeres embarazadas y lactantes afectadas por el terremoto tengan acceso continuo a atención prenatal, asistencia al parto y cuidados posnatales de calidad, apoyo especializado para la alimentación de lactantes y niños y niñas de corta edad, alimentos nutritivos, refugio seguro, agua potable, saneamiento y suministros esenciales para recién nacidos, tanto ahora como en los próximos meses.

Un mes desde los terremotos

Un mes después de los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio, cerca de 1,8 millones de personas —entre ellas 680.000 niñas, niños y adolescentes— se han visto afectadas. Muchas personas menores de edad perdieron la vida o presenciaron la muerte de familiares y seres queridos cuando los edificios se derrumbaron. Quienes sobrevivieron han perdido sus hogares, escuelas y comunidades, mientras que muchas familias siguen buscando a personas desaparecidas. Además, los más de 1.400 réplicas registradas han incrementado el miedo y la angustia: madres, padres y personas cuidadoras relatan que sus hijas e hijos se sobresaltan con cualquier ruido y tienen dificultades para dormir, especialmente quienes tuvieron que ayudar a rescatar a hermanas y hermanos menores durante la emergencia.

Más de 20.000 personas viven actualmente en alojamientos temporales o en espacios públicos, muchas de ellas sin acceso adecuado a agua potable ni saneamiento. Las fuertes lluvias recientes han empeorado las condiciones de vida y aumentado el riesgo de enfermedades. Al mismo tiempo, el sistema sanitario está desbordado y afronta escasez de medicamentos, tratamientos y suministros para la salud materna. La educación también se ha visto gravemente afectada: más de un tercio de las escuelas de Caracas y La Guaira están dañadas o siguen funcionando como refugios, retrasando el regreso a las aulas. Esta crisis se suma a una situación económica ya muy difícil, en la que el 90 % de las familias tenía problemas para acceder a servicios básicos, y la ONU estima ahora que alrededor de 6,2 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente.

Save the Children trabaja sobre el terreno en Venezuela junto con las autoridades y organizaciones locales, proporcionando atención primaria de salud a través de clínicas móviles y distribuyendo kits de higiene, agua potable y suministros esenciales. Además, apoya a madres, padres y personas cuidadoras para que puedan acceder a servicios destinados a bebés menores de seis meses con riesgo nutricional, incluyendo evaluaciones nutricionales, asesoramiento en lactancia materna y apoyo en salud mental para las personas cuidadoras. La organización también está explorando posibles apoyos a los servicios de salud materna y pediátrica en coordinación con las autoridades sanitarias nacionales.

Save the Children trabaja en Venezuela desde 2019. Desde que la crisis humanitaria se agravó rápidamente hace unos años, la organización ha ampliado su respuesta mediante entidades socias locales para atender al creciente número de niñas, niños y adolescentes que necesitan apoyo. Save the Children desarrolla programas de salud, nutrición, educación, protección infantil, alojamiento, agua, saneamiento e higiene, así como seguridad alimentaria y medios de vida.

*Los nombres han sido modificados para preservar el anonimato.

Sobre Save the Children  

En Save the Children creemos que todos los niños y niñas merecen un futuro.  

En España y en todo el mundo, hacemos lo que sea necesario —cada día y en periodos de crisis— para que los niños y niñas puedan ejercer su derecho a un inicio saludable en la vida, a la oportunidad de aprender y a la protección frente al peligro. Nuestros expertos acuden a los lugares más inaccesibles, donde ser niño o niña es más difícil.  

Nos aseguramos de que se satisfagan las necesidades específicas de la infancia y de que se escuchen sus voces. Junto con los niños y niñas, las familias y las comunidades, así como con nuestros colaboradores de todo el mundo, logramos resultados duraderos para millones de niños y niñas.  

Con más de 100 años de experiencia, somos la organización independiente de infancia líder en todo el mundo, transformando vidas y el futuro que compartimos.

 

[1] UNFPA estimó en su actualización del 8 de julio de 2026 que 4.000 mujeres darán a luz durante el próximo mes. Esto equivale a algo más de 130 nacimientos al día.