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Cuando el ébola es más fuerte

Una clasificación de los países con los sistemas sanitarios más débiles y más vulnerables frente a las epidemias

¿Te imaginas un mundo sin hospitales? Un mundo sin sistema sanitario, sin médicos, sin máquinas, sin medicinas. Esa es la situación en la que viven 1.000 millones de personas que nunca verán a un trabajador sanitario en su vida. La fragilidad de sus sistemas sanitarios hace que  casi una treintena de países sean altamente vulnerables a sufrir una epidemia como la del ébola, poniendo en peligro el futuro de millones de niños. 

Así lo advierte el informe Una llamada de ateción: lecciones tras el ébola  en el que se clasifica a los países más pobres del mundo según sus sistemas públicos de salud. 28 de ellos tienen sistemas igual de frágiles o más que el de Liberia, donde, junto con Sierra y Guinea, el ébola se ha llevado las vidas de 9.000 personas y ha provocado una extraordinaria respuesta internacional para contenerlo.

 

En el informe alertamos de que la movilidad cada vez mayor de la población intensifica la amenaza de brotes de enfermedades infecciosas. Esto, añadido al hecho de que cada año aparecen dos nuevas enfermedades que pueden ser transmitidas por animales, hace que sea crucial invertir en sistemas de salud más fuertes. La respuesta internacional a la emergencia del ébola ha costado 3.800 millones de euros, mientras que fortalecer los sistemas de salud de esos países habría costado 1.400 millones de euros.

Un sistema de salud fuerte podría haber detenido el ébola en sus inicios y haber salvado miles de vidas de niños y ahorrado miles de millones de euros. Sin trabajadores sanitarios con formación adecuada ni un sistema sanitario que funcione, es más probable que una epidemia se pueda propagar a través de las fronteras” 

David del Campo, Director de Cooperación Internacional y Acción Humanitaria 

La desigualdad sanitaria en el mundo

Los índices del informe analizan el número de trabajadores sanitarios, el gasto de los gobiernos en salud y los índices de mortalidad infantil. Somalia se sitúa en el puesto más bajo, precedido por Chad, Nigeria, Afganistán, Haití, Etiopía, República Centroafricana, Guinea, Níger y Mali. 

El informe hace una foto de los sistemas sanitarios globales y muestra datos tan desiguales como que, mientras que en Somalia hay un trabajador sanitario por cada 6.711 habitantes, en Reino Unido hay uno por cada 88 personas. O el hecho de que en 2012 el gasto sanitario del Gobierno de Liberia por persona y año fue de 17,7 euros, el de Sierra Leona 14,2 y el de Guinea 8, muy por debajo de los 77 recomendados para proporcionar una atención sanitaria básica. En comparación, España invierte 1.832 euros al año por persona, Reino Unido 2.677 o Noruega 6.858.

¿Qué cambios necesitan los sistemas sanitarios?

 Además de reconstruir el fracturado sistema de salud de Liberia, Sierra Leona y Guinea tras la crisis del ébola, pedimos:

  • Que la Comunidad Internacional se comprometa a que todos los países tengan cobertura sanitaria universal. Que todas las personas tengan acceso a servicios sanitarios esenciales, no solo los aquellos que se lo puedan permitir. El Fondo Monetario Internacional debe recomendar a los países que apliquen impuestos progresivos e incrementen la inversión en servicios públicos de salud.
  • Que los países incrementen la tasa nacional de ingresos públicos al 20% del producto interior bruto y destinar al menos el 15% de sus presupuestos a sanidad.
  • Que los donantes aseguren que la ayuda que dan está mejor alienada y contribuya a construir sistemas robustos de atención primaria.
  • Que los nuevos objetivos de desarrollo sostenible, que reemplazaran a los objetivos de desarrollo del milenio, y que serán negociados en septiembre en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, incluyan compromisos explícitos sobre la cobertura universal de salud.
  • Que los líderes mundiales se comprometan a acabar con la mortalidad materno-infantil y de recién nacidos para 2030.

Descarga en PDF el informe en inglés Una llamada de ateción: lecciones tras el ébola  

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