El derecho a empezar una nueva vida

El derecho de asilo representa uno de los principales mecanismos de protección de la infancia frente a la violación de sus derechos

01 Julio 2006

En las situaciones más difíciles, aunque también en las menos complicadas, los niños y las niñas constituyen un grupo de población especialmente vulnerable ante las agresiones, provocadas generalmente por adultos. Por ser niños, son más vulnerables ante la violencia, como señala el manual La violación de los derechos de la infancia y su protección internacional. Son víctimas que viven desprotegidas expuestas a sufrir abusos y actos de violencia de todo tipo, dentro de su casa, de su comunidad, o de su país. En muchas ocasiones incluso, la violencia se intenta justificar por motivos culturales, étnicos, religiosos, principios morales o de educación.

Obligar a un niño o niña a llevar un arma y a matar, forzarle a trabajar en condiciones extremas y peligrosas, atentar contra su integridad física y emocional, quitarle la posibilidad de expresarse y de elegir, son violaciones graves de los derechos de la infancia. Violaciones que suponen robarle al niño parte de su vida y las oportunidades que tiene para salir adelante.

El problema fundamental es la ausencia de protección de estos niños y niñas frente a las agresiones de las que son víctimas. Muchas veces, los círculos que deberían proporcionarles esa protección son justamente los que provocan la violencia.

Derecho a la protección internacional, derecho al asilo

Cuando estos niños y niñas huyen de cualquiera de estas situaciones de persecución y cruzan las fronteras de su país, tienen derecho a la protección internacional que les puede preservar de los abusos que hayan sufrido en el pasado, garantizando sus derechos y evitando que se sigan produciendo. La Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, protege a los niños y niñas a través de la figura del asilo, de la misma manera que con los adultos, evitando que aquellos que son perseguidos por alguna de las razones establecidas en la misma, sean devueltos a sus países de origen.

En muchos casos, no se identifica el riesgo que conlleva devolver al niño o niña a su país de origen y no se le ofrece la atención psicológica necesaria.”

En España y en otros países mediterráneos predomina la inmigración por motivos económicos, y apenas existe una tradición de asilo como en otros países europeos. Es decir, los niños y niñas que sufren algún tipo de persecución o violación de derechos humanos no suelen ser identificados como solicitantes de asilo y no reciben la protección adecuada, lo que aumenta la vulnerabilidad del niño o niña y su situación de peligro.

El documento recoge los distintos escenarios que suelen presentarse para un niño potencialmente solicitante de asilo y los recursos con los que pueden contar las personas que se ocupen de tramitar su solicitud.