Horrores que nunca olvidaré

Historias de los niños rohingya

17 Noviembre 2017

Desde el comienzo de la crisis rohingya, más de 600.000 personas han cruzado la frontera huyendo del horror y la violencia, rumbo a Bangladesh. Casi el 60 por ciento son niños. En Save the Children hemos sido testigos de la situación de la que huyen los rohingya y, sobre todo, de la vulneración de derechos que están viviendo. Por eso hemos publicado un nuevo informe que refleja las experiencias escalofriantes de niños y niñas rohingya que han huido de sus hogares en Myanmar.

El informe "Horrores que nunca olvidaré" muestra la violencia sistemática, la violación y los desalojos forzosos que han sufrido los rohingya que han llegado a Bangladesh. 

Aviso: el informe contiene historias y testimonios sobre la violencia ejercida sobre personas y niños, incluyendo violencia sexual, que pueden resultar duros para muchas personas.

Casi todos los niños con los que hemos hablado han visto y experimentado cosas que nadie debería vivir. Nos han hablado de masacres, de violaciones múltiples y de que han visto a miembros de su familia quemados vivos.

Los militares quemaron nuestra casa. Luego empezaron a matar gente con machetes. Hombres, mujeres, niños. A todos. Huímos y ya no regresamos. En nuestro camino a Bangladesh entramos en un pueblo abandonado en busca de comida. Encontramos un embalse donde queríamos recoger agua para el camino. Cuando me acerqué, vi al menos 50 cadáveres flotando en él. No puedo olvidar el olor de las casas en llamas o la imagen de los cuerpos hinchados. Son horrores que nunca olvidaré.”

Hosan*, 12 años

Este terrible testimonio es de un niño de 12 años. Lo que ha visto es algo que un niño jamás debería tener que ver. Y lo más terrible de esta historia es que no es única. Son muchos los niños que han contado a nuestros equipos en Bangladesh que han vivido historias de violencia como ésta en su huída de Myanmar.

La historia de Zara*

Más de la mitad de todos los refugiados tienen menos de 18 años, es una emergencia infantil. Muchos de estos niños están profundamente traumatizados por lo que han pasado, y ahora viven en un lugar en el que ningún niño debería vivir. Zara es una de las niñas que ha huído de Myanmar. Su testimonio sobre qué paso en este duro camino y por qué lo emprendieron es escalofriante:

Cuando salí de Myanmar los vigilantes nos amenazaban y asesinaban. Nos hicieron pasar mucho miedo. Si nos veían a nosotros o a cualquier rohingya, nos arrestaban. Cuando nos arrestan, violan a las mujeres y a las niñas. Luego nos matan. Era peligroso seguir en Myanmar, desde que vine a Bangladesh me siento más segura."

La familia de Zara, tras la llegada de los militares, perdieron todo lo que tenían. Quemaron su casa, les robaron sus pertenencias, asesinaron a gran parte de los hombres y al resto les arrestaron. Ella no quería salir de su país y vivía con miedo a cruzar la frontera por el riesgo que acarreaba ser detenidos por estos mismos militares.

Durante el viaje vimos tantos cadáveres en el camino. Algunas personas estaban tiradas en el suelo con disparos, otras heridas."

Los pozos de agua donde consumían habitualmente agua, ahora estaban llenos de cadáveres. No podían beber agua. Vivían entre la muerte y los bombardeos nocturnos. 

Dondequiera que mirara y dondequiera que caminase, había cadáveres. Cuando miré vi que estaban matando a hombres, pero lo peor fue cuando les vi violar a una niña pequeña y matarla despues. Era imposible sentirse segura."

Ella y su familia escaparon con la ropa que llevaba puesta. Salieron corriendo entre disparos y poco después vieron cómo quemaban su casa y arrestaban a su tío.

Una salida a esta situación

Ante la próxima reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de Europa, Asia, Australia y Nueva Zelanda que tendrá lugar a principios de la semana que viene en Myanmar exigimos a los ministros que aumenten la presión para poner fin a la violencia en la crisis de los rohingya.

La difícil situación del pueblo rohingya debe ser el centro de esta reunión. Las naciones de todo el mundo deben unirse y aprovechar su influencia diplomática con Myanmar. Nada debería quedar fuera de la mesa; deben utilizar todas las vías financieras y diplomáticas disponibles para poner fin a la crisis y proteger a los niños.

En Save the Children exigimos que se ponga fin de inmediato a la violencia, que los autores de este horror sean llevados ante la justicia y que se permita el acceso humanitario en el estado de Rakhine. También debemos reconstruir las vidas destrozadas de los niños rohingya. Muchos de los menores con los que hablé en los campamentos están muy angustiados. Debemos asegurarnos de que reciban la atención y el apoyo vital que necesitan para recuperarse.

 

Descargar el informe en castellano en formato PDF

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