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La revolución de salvar vidas

Medidas para acabar con los nueve millones de niños y niñas menores de cinco años que mueren cada año

Cerca de nueve millones de niños menores de 5 años mueren cada año, la mayoría por causas y enfermedades que podrían evitarse, como la neumonía, la diarrea, el sarampión, la malaria o el VIH/SIDA. Nueve millones de muertes de bebés al año, 24.657 cada día, 17 cada minuto. No hace falta terminar de leer una línea de este texto para comprobar la frecuencia con que ocurre en el mundo una muerte absolutamente innecesaria.

Las estremecedoras cifras de muertes infantiles aparecen recogidas en el informe La siguiente revolució: demos a cada niño la oportunidad de sobrevivir, con el que queremos denunciar que la actual crisis económica provocará que entre 200.000 y 400.000 niños adicionales pierdan la vida cada año hasta 2015.

Son seis los países en los que tiene lugar más de la mitad de todas las muertes de niños y niñas: India, Nigeria, República Democrática del Congo, Etiopía, Pakistán y China”

En sus páginas, el informe describe en cifras la situación de países como Sierra Leona, que se enfrenta al impacto de 2.200 epidemias de gripe A al mismo tiempo; como Afganistán, donde uno de cada cinco niños morirá antes de tener cinco años o como todos los países de la región de África subsahariana, donde esta cifra ascenderá a uno de cada siete.

Pobreza, desigualdad, discriminación

Las muertes de niños y niñas no constituyen eventos que están fuera de nuestro control. En gran medida, son el resultado de políticas y decisiones políticas tomadas por los gobiernos. Asimismo, ejerce influencia en ellas una serie de factores culturales, económicos, medioambientales, políticos y sociales que los gobiernos, las instituciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil podrían ayudar a forjar o mitigar. Éstas son las causas subyacentes de la mortalidad neonatal e infantil.

La pobreza, la desigualdad y la discriminación son especialmente importantes. En muchos países, las mujeres y las niñas son objeto de discriminación generalizada, y sus derechos y oportunidades les son negados. Es por eso que un compromiso con la equidad y la justicia – reduciendo las disparidades, haciendo efectivos los derechos y empoderando a las mujeres más pobres y marginadas – es absolutamente primordial para reducir las tasas de mortalidad infantil.

Todos los niños y niñas – no importa dónde nacen ni quiénes son sus progenitores – tienen el mismo derecho a, y merecen la misma oportunidad de, sobrevivir. Y todos nosotros tenemos la obligación de facilitarles esta oportunidad. Es hora de iniciar la segunda revolución por la supervivencia neonatal e infantil.”

Descarga en PDF el informe La siguiente revolució: demos a cada niño la oportunidad de sobrevivir

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