A la sombra de la violencia

A través de sus testimonios, conocemos las distintas formas de violencia contra la infancia y las recomendaciones para erradicarla

16 Octubre 2007

Miremba empezó a vivir con las monjas porque en su casa no había nadie que la cuidara. Miremba tiene 18 años, tiene discapacidad y en su casa sufría discriminación y violencia. “Mi familia me dejaba sola en casa, sin nadie que me pudiera ayudar siquiera a servirme un vaso con agua. Mi padrastro me maltrataba porque soy inválida. Cuando él compraba cosas buenas para la familia, como pescado o carne, todos comían menos yo.”

En su propio hogar, dentro de su propia familia, Miremba sufría a menudo malos tratos. Una situación que le obligaba constantemente a tratar de buscar refugio y que un día le forzó a abandonar su casa.

Una vez, mi padrastro me pegó hasta tal punto que empecé a sangrar por la cabeza. Desde aquella vez, cuando lo veía yo gateaba hasta un arbusto cercano a mi casa, para que él no me viese, y me escondía allí hasta que él se dormía o salía de la casa. Por la noche, mi madre venía por mí y me llevaba cargada a la casa. Mis hermanos y hermanas mayores me maltrataban, se negaban a bañarme, me ponían apodos.”

La de Miremba es una de las historias que recoge el informe Voces contra la violencia en el que se recogen las distintas formas de abuso contra los niños y las niñas así como las recomendaciones para erradicarla. 

La violencia contra la infancia está en todas partes

La infancia es víctima de la violencia dentro de la familia, en las instituciones, en la escuela, en el trabajo o en las calles y esa violencia se produce en todos los países de todas las regiones del mundo.

La violencia contra los niños es perpetuada a través del silencio, los prejuicios, la vergüenza, la ignorancia, las tradiciones, el abuso de poder, la discriminación por género y el abandono por parte de las personas que deben protegerlos, cuidarlos y empoderarlos.

Es un verdadero desafío hacer que las personas acepten que deben cambiar para proteger a los niños. Muchas veces, desde los gobiernos, se da prioridad al deseo de los padres de criar a sus hijos según sus propios pareceres antes que brindar protección a los niños y niñas. Muy pocas veces esto último es una prioridad política para los gobiernos.

Existe evidencia significativa de que los niños que han sido víctimas de violencia corren el riesgo de convertirse nuevamente en víctimas.”

Una de las conclusiones importantes que arroja el informe es que los niños y niñas que sufren por causa de la violencia casi nunca reciben el apoyo necesario por parte de los adultos. Muchas veces, contar lo que les ocurre en la escuela, en el lugar de trabajo, en el sistema de justicia y hasta con especialistas en protección, les pone en riesgo de ser castigados, humillados e ignorados.  

Descarga en PDF el informe Voces contra la violencia

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Descargar en PDF el Acuerdo final de Ljubljana para una acción inmediata contra la violencia inflingida a los niños y las niñas

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