LOS MÁS SOLOS
MENORES MIGRANTES NO ACOMPAÑADOS

Menores no acompañados

           

Los flujos migratorios con destino a Europa han aumentado considerablemente en los últimos años y España es uno de los países donde más ha crecido el número de personas que llegan por la ruta marítima. El año pasado 28.349 migrantes llegaron a nuestro país, tan solo 1.369 menos que a Grecia, una de las rutas más mortíferas de los últimos tiempos.

Un 14% de las personas que han llegado a España por tierra o por mar son niños y niñas. Solo en patera, durante 2017 llegaron a España 2.177 menores solos, casi cuatro veces más que en el año anterior. A pesar de la magnitud de las cifras, España sigue sin estar preparada para acoger a los niños y niñas que llegan solos y les condena a la invisibilidad y la exclusión.

Un camino lleno de peligros

No es fácil para un niño o una niña dejar su hogar. El camino, por las distintas rutas por las que viajan hasta España y la situación que se vive en sus países de origen, son de extremo peligro. Los niños migrantes que viajan solos hacia España lo hacen por varios motivos, entre los que están principalmente la violencia y la pobreza, pero todos con el mismo sueño de encontrar un lugar donde poder construir un futuro. Sin embargo, a los obstáculos que se encuentran durante el viaje se suman los impuestos por Europa, que ha priorizado la seguridad de las fronteras por encima de la de las personas, independientemente de que sean adultos o niños.

Mi madre es pobre, no tiene nada. Hace una semana llegué a la frontera y llevo tres días intentando cruzar por Ceuta. Quiero vivir en España para construir un futuro y ayudar a mi madre. Aquí en Ceuta la situación es muy dura, nos pegan y nos destrozan los sitios donde dormimos. Pasamos tanto frío que no podemos dormir. Yo solo quiero aprender un oficio y trabajar en cualquier cosa, lo que sea”

Ahmed, 12 años 

En el último año, el número de menores migrantes que, como Ahmed, han llegado solos a España ha aumentado un 60,47% con respecto al anterior.

Solo en 2017 se registraron 2.417, principalmente de nacionalidades marroquí y argelina. Pero en las cifras oficiales no se recogen todos los niños que llegan solos a España, muchas veces estos chicos esconden su condición de menor de edad para evitar ser tutelados en una comunidad en la que no desean quedarse, otras veces dicen ser mayores de edad para poder llegar a la península y acceder al mercado laboral y otras son los propios mecanismos obsoletos e ineficaces de identificación de la edad los que les declaran adultos cuando en realidad son menores. 

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Las administraciones dan la espalda a la infancia

A pesar del aumento de las llegadas de menores que por su perfil pueden obtener protección internacional, las solicitudes de asilo de menores migrantes que llegan solos sigue siendo muy baja. Según el Ministerio del Interior, en los últimos cinco años han pedido asilo un centenar de niños y niñas, de los que solo lo han conseguido 31. Esto significa que dos de cada tres peticiones de asilo por parte de menores son rechazadas. 

La mayoría de los chicos con los que hemos hablado nos cuentan que llegan a España sin documentación que les identifique. Alegan que en su país nunca la tuvieron, pero detrás está el miedo a ser deportados “en caliente” -una práctica avalada por la reciente Ley de Seguridad Ciudadana-, porque si las autoridades conocen la procedencia pueden enviarles de vuelta.

Si llevas pasaporte de Senegal te devuelven del tirón. Cumpliendo la Ley, si eres menor no te devuelven, pero a veces ponen la Ley a un lado”

Walid, joven que llegó en patera a Canarias

 

Si te pillan dentro del puerto te mandan otra vez a Marruecos, tanto si eres menor como si no, les da igual”

Imad, joven que actualmente vive en Bilbao
 

A pesar de que la Ley de Extranjería prohíbe expresamente que se detenga a ningún menor de edad por su condición de migrante o por su entrada irregular, los chicos entrevistados confirman que este supuesto tampoco se respeta.

Cuando llegamos la policía nos cogió para hacer la entrevista, para hacernos fotos y luego para llevarnos al hospital. Cuando salimos pasamos tres días en comisaría, en prisión. Solo comía galletas, tres días son muchos sin comida”

Menor migrante

España ha sido señalada por Naciones Unidas, por varios organismos de defensa de los Derechos Humanos e incluso por el Defensor del Pueblo por las prácticas invasivas y poco fiables de determinación de la edad de los menores migrantes que llegan solos. Estas pruebas médicas deberían ser el último recurso cuando sea imposible determinar la edad e ir acompañadas de exámenes psicológicos, sin embargo, España sigue haciendo caso omiso a las recomendaciones y realizando estas pruebas, incluso cuando el niño o niña tiene documentación que acredita su minoría de edad. Cuando esto ocurre, el menor queda en un limbo jurídico que le impide disfrutar de sus derechos como adulto y de la protección que merece como menor de edad.

Aunque logren ver su minoría de edad reconocida, el camino de estos niños tampoco es fácil. Su integración, las condiciones de vida y el nivel de protección que tengan dependerá de la comunidad autónoma que les tutele. 

Un futuro incierto

En la península, en ciudades como Madrid o Barcelona, también hay menores migrantes no acompañados que deciden escapar de los centros y quedarse en la calle para escapar de las condiciones en las que viven y de los malos tratos que a veces denuncian por parte del personal de los centros. Muchos emprenden el viaje hacia otros países del norte de Europa y desaparecen entre las grietas del sistema.

Sin políticas educativas y de empleo, el futuro de estos niños queda condenado a la precariedad y la exclusión social y el día que cumplen los 18 años se quedan desprotegidos, sin prácticamente ningún tipo de apoyo de la Administración, que ha sido su tutor hasta entonces.

Los menores migrantes que llegan solos son uno de los colectivos más vulnerables e invisibilizados en España. El Estado y las comunidades autónomas, como responsables. de estos menores, debe tomar las medidas necesarias para protegerlos y darles el futuro que vienen buscando. Para ello, consideramos urgentes, entre otras, las siguientes medidas:

  • Reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana para prohibir la práctica de las “devoluciones en caliente” introducida en 2015, tal y como ha solicitado a España el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas.
  • Reforma del registro de menores extranjeros no acompañados que incluya a todos los que llegan a España, independientemente de las dudas sobre su edad.
  • Creación de la figura de un asesor independiente y voluntario que intervenga desde el primer contacto del menor con las autoridades.
  • Reformar la Ley del Menor (LOPJM), la legislación de extranjería y el protocolo marco para menores extranjeros no acompañados que garantice que las pruebas de determinación de la edad se apliquen como último recurso y nunca cuando el niño o niña tenga un documento que acredite su minoría de edad.
  • Eliminación del transcurso de seis meses desde el abandono voluntario del centro como causa del cese de tutela de un menor.
  • Concesión automática de la autorización para trabajar cuando los menores alcancen la edad de 16 años.
  • Introducción de un módulo obligatorio de formación para todos los profesionales de los centros de acogida.
  • Revisión del sistema de acogida, que impida que los menores pasen largas temporadas de tiempo en centros diseñados para estancias temporales y esté diseñado teniendo en cuenta las necesidades de los niños y niñas.
  • Inclusión del colectivo de menores extutelados para que tengan acceso preferente a vivienda, empleo, formación y prestaciones sociales.

 

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