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Reduciendo riesgos, salvando vidas

Medidas para reducir los riesgos frente a los desastres naturales

En 2007, el ciclón Sidr en Bangladesh provocaba la muerte de cerca de 3.500 personas. Un año después, un ciclón similar en Myanmar acababa con la vida de más de 146.000 vidas. Dada la similitud geográfica y de población entre ambos países, ¿por qué la cifra de víctimas fue tan diferente? En Bangladesh, en torno a 1,5 millones de personas en la costa fueron capaces de huir hacia los refugios antes de que la tormenta azotase. El sistema gubernamental de alerta temprana incluyó mensajes por radio, movilización de voluntarios y mecanismos de aviso a través de megáfonos. El gobierno había aprendido de las terribles experiencias pasadas como la del ciclón Gorky que en 1991 golpeaba la costa de Bangladesh causando la muerte a más de 138.000 personas como la del ciclón Bhola, que en 1979  acabó con la vida de más de medio millón de personas.

El Gobierno de Bangladesh aprendió que aunque la mayoría de las veces no se puede evitar que los desastres naturales ocurran, si se pueden reducir sus riesgos y consecuencias.

El trabajo de Reducción de Riesgos en Desastres (DRR, en sus siglas en inglés) incluye cualquier actividad llevada a cabo por la comunidad, organización o gobierno que ayude a prepararse, reducir el impacto o prevenir los desastres resultado de cualquier fenómeno medioambiental. Actividades que engloban, entre otras, la  introducción de políticas, estrategias o prácticas desarrolladas y aplicadas en la sociedad para minimizar la vulnerabilidad y los riesgos frente a los efectos del clima.

Por cada dólar que se invierte para la preparación frente a los desastres, se pueden prevenir siete dólares en pérdidas”

Reducir los riesgos de la población frente a cualquier catástrofe natural se traduce en supervivencia pero también en beneficios económicos: la ONU calcula que por cada dólar que se invierte para la preparación frente a los desastres, se pueden prevenir siete dólares en pérdidas. Tiene que pasar a ser parte del trabajo diario en desarrollo, como un modo de política de garantía ya que, a no ser que invirtamos ahora en reducir riesgos se pueden seguir perdiendo décadas de progreso en las comunidades más pobres y más propensas a sufrir el golpe de los desastres naturales.

Los niños, protagonistas de la reducción de riesgos

Resulta esencial que las necesidades físicas y emocionales de los niños, las más inmediatas y las de largo plazo, sean consideradas en cualquier actividad para prepararse frente a un desastre o mitigar su efecto. En nuestro trabajo, tanto las intervenciones de preparación y alerta temprana, como las de mitigación de los efectos y los esfuerzos en la recuperación tras el golpe de un desastre natural, se centran siempre en la infancia. En Vietnam, apoyamos a los niños y niñas para que formen parte en las reuniones de la comunidad a ayudar a evaluar los riesgos y peligros; los propios niños elaboran los mapas de riesgos y planes de acción para las escuelas. En Colombia ofrecemos formación a los líderes comunitarios y a las autoridades locales sobre protección infantil en emergencias para garantizar que las necesidades y los derechos de la infancia son tomados en cuenta en la preparación y la respuesta. En Cuba, fueron los propios niños los que elaboraron los mensajes de alerta temprana antes de los huracanes para ayudar a correr la voz y en Brasil, hemos enseñado a los niños a medir la lluvia para ofrecer avisos tempranos ante posibles inundaciones. Hasta ahora, son treinta los países en los que trabajamos para reducir los riesgos de la infancia frente a las catástrofes.