Un retraso peligroso

Más de 50.000 personas murieron a causa de la crisis en el Cuerno de África, la mitad de ellos niños menores de 5 años

18 Enero 2012

Hay lecciones que no se pueden olvidar. El informe Un retraso peligroso, que publicamos junto a Intermón- Oxfam, apunta que las lecciones aprendidas tras la crisis alimentaria en Cuerno de África, por la que muerion más de 50.000 personas, pueden ayudar a evitar desastres futuros.

El informe denuncia algunos de los principales errores, fundamentalmente, la falta de una acción decisiva por parte de la comunidad internacional en el momento en que los sistemas de alerta temprana vislumbraron la gravedad de la situación en la zona.

El miedo al riesgo trajo como consecuencia la demora de seis meses en la respuesta a gran escala. Las agencias humanitarias y los gobiernos nacionales reaccionaron con excesiva lentitud a la hora de incrementar esta respuesta y muchos donantes exigieron pruebas de que se estaba produciendo una catástrofe humanitaria, antes de actuar para prevenirla. A día de hoy, más de 13 millones de personas están sufriendo los efectos de la grave crisis alimentaria en la zona.

Más de 50.000 muertes innecesarias

Aunque no es posible calcular con exactitud cuántas personas murieron como resultado de la sequía, la agencia de cooperación británica, estima que se perdieron entre 50.000 y 100.000 vidas, más de la mitad de niños menores de 5 años, entre los meses de abril y agosto de 2011.

Los sistemas de alerta temprana pronosticaron una emergencia probable en agosto de 2010 pero la respuesta de gran escala no se inicio hasta julio de 2011. A día de hoy, la de Somalia sigue siendo la crisis alimentaria más grave en todo el mundo, con cientos de miles de personas que todavía viven en riesgo.

Mínimas acciones de respuesta a la alerta temprana

Es cierto que hubo algunos tipos de acción temprana por parte de los gobiernos, como la mejora de estos sistemas y planes de protección social que permitieron llevar ayuda a muchas familias, pero la magnitud de la crisis superó estos esfuerzos iniciales y hubo que realizar costosas intervenciones más tarde. El suministro de ayuda a las familias en toda África Oriental para mantener la salud de sus animales y el mantenimiento de los mercados abiertos habrían ayudado a prevenir las altas tasas de desnutrición, ya que cientos de miles de personas perdieron sus medios de vida cuando la sequía acabó con sus rebaños.

Según recomienda el informe, los fondos para las emergencias alimentarias se deben buscar y conseguir tan pronto como las señales de crisis sean claras, en lugar del actual sistema, que espera a aportar ayuda de emergencia sólo cuando los niveles de hambre han alcanzado un punto de inflexión.

La huída de Asmara

Asmara es de Somalia y está embarazada de 8 meses. Como a tantos otros, la sequía que asola todo el Cuerno de África le empujó a huir de su pueblo, de su hogar. Todo su ganado murió y tuvo que vender su casa y su tierra para viajar hasta aquí, hasta el campo de desplazados de Bosasso, en el norte del país somalí. Sin embargo, el dinero solo fue suficiente para pagar su viaje y el de 2 de sus hijos. Tuvo que dejar a su hija allí. Ahora está viviendo con otras 2 familias en una pequeña choza construida con cajas de cartones.

 

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