Una vida sin hambre

Si no se toman medidas contra la desnutrición infantil, 450 millones de niños y niñas en todo el mundo sufrirán retrasos en su desarrollo durante los próximos 15 años

15 Febrero 2012

Cada hora, 300 niños y niñas pierden la vida por desnutrición, que es la causa subyacente de más de un tercio de las muertes infantiles en todo el mundo, 2,6 millones al año de un total de 7,6 millones. Los avances en la reducción de la desnutrición han sido muy lentos durante los últimos 20 años y la combinación de varias tendencias globales – cambio climático, inestabilidad del precio de los alimentos, inseguridad económica y cambios demográficos- los están ralentizando aún más. Además, el hecho de que la desnutrición no se registre en los certificados de defunción supone que no se combata de forma eficaz.

No hay suficientes alimentos, pero mi padre y mi madre me dan lo que haya disponible. A veces me da hambre en la escuela”.

Maritu es etíope, solo tiene nueve años pero parece más pequeña. Su crecimiento se ha visto afectado por una dieta pobre en nutrientes. “Hoy he comido un pequeño trozo de injera – pan sin levadura que se sirve con una salsa básica- para desayunar. Lo hemos compartido entre cuatro personas”, cuenta. “No comemos nada más. Una vez al año, en ocasiones especiales, es posible que coma huevos o carne. No hay suficientes alimentos, pero mi padre y mi madre me dan lo que haya disponible. A veces me da hambre en la escuela”.

Las consecuencias irreversibles de la desnutrición infantil

La falta de alimentos nutritivos, sumado a las infecciones y enfermedades, provocan que los cerebros de los niños no se desarrollen adecuadamente. Al menos 170 millones de niños y niñas en todo el mundo padecen un retraso en su crecimiento a causa de la desnutrición. Esto implica, no sólo que su estatura sea menor que la media, sino también que pierdan cursos escolares y que rindan menos académicamente.

Al menos 170 millones de niños y niñas en todo el mundo padecen un retraso en su crecimiento a causa de la desnutrición”

La deficiencia de yodo, por ejemplo, afecta a un tercio de escolares en los países en desarrollo y está relacionada con una pérdida de entre 10 y 15 puntos de coeficiente intelectual. Además, la desnutrición infantil repercute en sus vidas como adultos. Se calcula que los niños y niñas con retraso en su crecimiento ganan un 20% menos cuando entran en el mercado laboral. Si la tendencia actual continúa, 450 millones de niños y niñas se verán afectados por retrasos en su desarrollo físico y mental durante los próximos 15 años.

Sí, existen soluciones y las conocemos

Existen soluciones sencillas y directas, respaldadas por expertos en nutrición, para reducir la desnutrición infantil. Los suplementos nutricionales, junto con el impulso de hábitos saludables como el lavado de manos o la lactancia materna, podría prevenir la muerte de casi dos millones de niños y niñas menores de cinco años y un considerable número de enfermedades, si llegase a la población infantil de los 36 países donde vive el 90% de los niños y niñas con desnutrición.

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