Una mujer que trabaja por Save the Children en una respuesta humanitaria

Nuestra labor
humanitaria

Save the Children cuenta con más de 100 años de experiencia respondiendo a emergencias, como terremotos, sequías y conflictos, y a las crisis resultantes que se desencadenan, como el hambre, los desplazamientos y las enfermedades. Sólo en 2022, respondimos a 107 emergencias en 66 países, prestando un apoyo esencial para proteger las vidas de los niños y sus derechos. En la actualidad, más de la mitad de nuestra programación se lleva a cabo en contextos humanitarios. En tiempos de crisis y en algunos de los lugares más difíciles del mundo, Save the Children ayuda a los niños a sobrevivir, mantenerse a salvo y seguir aprendiendo.

Antes de una crisis

A menudo estamos allí antes de que se produzca una catástrofe, trabajando con socios locales para prepararnos y ofrecer lo que la comunidad necesita antes de una crisis previsible. Actuamos pronto, actuamos y juntos. Si planificamos con antelación, podemos limitar los daños y responder más rápidamente cuando se produce una catástrofe. Y trabajamos con nuestros socios para conseguirlo. Los niños y niñas son el centro de nuestros planes de acción. Trabajamos con comunidades locales, gobiernos, donantes y científicos para desarrollar un sistema para proteger a los niños y a sus familias de los peores efectos del cambio climático, las crisis económicas y las catástrofes naturales. Creamos sistemas de previsión y alerta temprana, y nos aseguramos de que los fondos estén preparados para que, cuando se active el sistema de alerta temprana puedan entrar en acción. Proporcionamos vacunas a los niños y niñas expuestos a brotes de enfermedades para garantizar que estén sanos y puedan seguir yendo a la escuela. Cuando hay comunidades desplazadas debido a sequías o conflictos, trabajamos con los gobiernos para garantizar que los profesores puedan trabajar en zonas con niños vulnerables. Cuando el cambio climático hace que las inundaciones sean más frecuentes, proporcionamos a las familias los conocimientos y herramientas necesarios para cultivar en estas condiciones cambiantes. Esto garantiza mayor estabilidad y seguridad para los niños. Siendo proactivos, podemos mitigar el sufrimiento, salvar vidas preservar la dignidad y reforzar los medios de subsistencia.

Durante una crisis

Estamos preparados para movilizarnos en cuestión de horas en caso de catástrofes naturales como sequías, terremotos o tsunamis, colaborando con nuestros socios locales para ayudar a las familias a acceder a alimentos, agua potable y refugio. Ayudamos a las familias que han perdido su casa, sus pertenencias o sus fuentes de ingresos a acceder a lo básico. Esto incluye alimentos, utensilios de cocina, artículos de aseo, mantas y ropa de abrigo. Nos aseguramos de que los niños y niñas puedan acceder a agua limpia, aseos y lavabos, para protegerles de enfermedades mortales y preservar su dignidad. 

En cualquier crisis humanitaria, situamos la protección de los niños en el centro de nuestra respuesta, protegiéndolos de la violencia, el abandono, la explotación y el abuso, y asegurándonos de que los más vulnerables reciban un apoyo adaptado. Ayudamos a los niños a sobrellevar las secuelas emocionales de experiencias profundamente angustiosas, asegurándonos de que puedan procesar y recuperarse de los acontecimientos traumáticos por los que han pasado. Creamos espacios seguros para que los niños jueguen y se recuperen y para aliviar la presión de los padres cuando intentan reconstruir sus vidas tras una emergencia. Ayudamos a los niños que han sido separados de sus familias, asegurándonos de que son atendidos a través de sistemas legales seguros, y los reunimos con sus familias, siempre que es posible. 

Mantenemos a los niños aprendiendo incluso en tiempos de crisis. La educación salva la vida de los niños en crisis. Les proporciona protección física y emocional inmediata, y una sensación de normalidad incluso en los momentos más angustiosos. La educación también sirve de puerta de entrada a otras intervenciones que salvan vidas, por ejemplo, remitiendo a los niños a servicios médicos o de protección, o compartiendo en las aulas antes de que se produzca una crisis. En colaboración con otras organizaciones humanitarias, nos aseguramos de que haya educación, incluso en situaciones de emergencia. Ayudamos a crear espacios de aprendizaje temporales, reponemos el material escolar perdido o dañado y apoyamos el regreso seguro de los niños a la escuela. 

Después de una crisis

En las semanas, meses y a veces años posteriores a una emergencia, seguimos protegiendo los sistemas que mantienen a los niños seguros, alimentados y aprendiendo. Ayudamos a reconstruir escuelas e instalaciones sanitarias que han sufrido daños, así como otras infraestructuras importantes que una comunidad necesita. Trabajamos con los gobiernos y junto a la comunidad en ciudades, pueblos o campamentos, reforzamos los servicios esenciales de protección y atención sanitaria a la infancia, y garantizamos que los niños y niñas dispongan de profesores, recursos y espacios para seguir aprendiendo. Seguimos defendiendo los derechos de los niños, a escala mundial, nacional y local, para que no caigan en el olvido una vez que las cámaras se hayan alejado. Y aprovechamos lo aprendido de la catástrofe para ayudar a preparar mejor a las comunidades, y a nosotros mismos, para el futuro. 

Ayuda de Save the Children en emergencias

Apoya nuestra labor
para responder a
emergencias

Cantidad mensual

Con 9€ al mes durante un año proporcionamos alimento a dos familias desplazadas de cuatro miembros durante un mes

Con 14€ al mes durante un año proporcionamos alimento a tres familias desplazadas de cuatro miembros durante un mes

Con 19€ al mes durante un año proporcionamos alimento a cuatro familias desplazadas de cuatro miembros durante un mes

Cantidad puntual

Con 40€ proporcionamos material de refugio de emergencia, como lonas y cuerdas, a una familia desplazada.

Con 60€ proporcionamos a una familia desplazada de cuatro miembros alimentos suficientes para un mes.

Con 120€ proporcionamos a dos familias desplazadas de cuatro miembros alimentos suficientes para un mes.

Tu aportación tiene beneficios fiscales. Podrás desgravarte hasta un 80% de tu donación.