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Comunicar para la defensa de la infancia

I Jornada de Comunicación e Infancia coorganizada por Save the Children y UNICEF en la Universidad del País Vasco

Comunicar sobre pobreza infantil e infancia refugiada requiere una atención especial por parte de los periodistas. A menudo, los profesionales de la comunicación reconocen difícil la tarea de escribir o hablar sobre estas temáticas y, sobre todo, hacerlo de una manera rigurosa y no sensacionalista. Sin embargo, el miedo a hacer del contenido un espectáculo puede dejar sin voz a niñas y niños que necesitan ser escuchados.

La ausencia de códigos de conducta en las redacciones, la insuficiencia de directrices por parte de la dirección de los medios y la falta de profesionales especializados dificultan la resolución de dudas y, en consecuencia, el tratamiento adecuado de informaciones relacionadas con la infancia.

No obstante, con el fin de despejar incógnitas, los periodistas han de trabajar de la mano de las organizaciones sociales y mantener una interlocución constante con ellas, que les ayude a comprender y aportar valor a los datos. A la hora de informar, deben centrarse en el objetivo de su profesión: proporcionar datos suficientes para que la sociedad conozca la realidad y actúe o se sensibilice frente a ciertos temas.

Frente a la cultura de redacción, a la que la mayoría de los periodistas recurren cuando les surgen dudas sobre el tratamiento de una información, las ONG son la alternativa más acertada. Así se evidenció en la I Jornada de Comunicación e Infancia coorganizada por Save the Children y UNICEF Comité País Vasco el pasado 27 de abril en la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU). Invitados a reflexionar sobre estas cuestiones, periodistas de medios de comunicación vascos y nacionales confluyeron en una misma idea: el trabajo de los periodistas determina la atención y respuesta del público, por lo que deben intentar atraerle hacia temas que requieren presencia en los medios y en la sociedad. Hacerlo con el apoyo de las ONG garantiza una información rigurosa y, sobre todo, el respeto a la infancia.

 

En el caso de la pobreza infantil, no es habitual en los medios salvo que se registre en contextos donde se entiende normalizada, esto es, más allá de nuestras fronteras. Entonces se publican fotos, datos y cualquier información que ayude a hacerse una idea de la magnitud del drama. Pero la pobreza infantil también existe a nuestro alrededor. Solo en Euskadi, más de 55.000 niños y niñas viven en situación de pobreza.

Respecto a la infancia refugiada, hoy en día apenas se hace seguimiento de los conflictos, sino que las informaciones responden a picos de tres o cuatro días en los que apenas se menciona la realidad de menores refugiados y migrantes. Son coberturas instantáneas, fast food periodísticos, a partir de los cuales la noticia queda en el olvido y, a pesar de que los derechos de la infancia se sigan violando, ya no queda nadie para retratarlo.

Sensibilizar y concienciar a los profesionales de los medios de comunicación es tan imprescindible, como que estos vean a las organizaciones sociales como aliadas. Respetar los derechos de la infancia y de sus familias ha de ser un objetivo común. Solo así se conseguirá un mundo que trate mejor a la infancia y abogue por convertir a los niños y niñas en activistas de su propia causa.