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Niños y niñas estudiando juntos - Riesgo de exclusión social

Ingreso Mínimo Vital

¿Cómo ayudar
a las familias?

  

Los datos son alarmantes: una de cada cuatro familias vulnerables ya ha perdido el empleo de manera permanente a consecuencia de la pandemia. Además, más del 64% de padres y madres de hogares desfavorecidos considera que la crisis afectará de forma negativa a su economía de forma duradera.

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) puede evitar que una generación de niños y niñas en situación vulnerable quede marcada para siempre por la crisis de la Covid-19. Por ello, es clave que se tengan en cuenta el peso y las necesidades específicas de los hijos e hijas dentro de las familias.

Familias que ya vivían al día

Son muchas las familias que, ya antes de la crisis vivían en una situación de precariedad y se enfrentaban a la pobreza. Las consecuencias económicas y laborales de la pandemia no han hecho más que agravar su situación.

Los últimos datos oficiales publicados antes de la crisis reflejaban que el 36% de la población está en vulnerabilidad financiera, es decir, “vive al día”, por lo que sufre riesgo de caer en pobreza ante un imprevisto. Precisamente un informe de nuestra organización publicado el pasado febrero señalaba el perfil de los hogares más expuestos a la pobreza: madres solas, familias en las que conviven abuelos, padres e hijos, trabajadores en grandes ciudades y personas migrantes.

Reducir la pobreza infantil es una prioridad

Desde Save the Children estamos convencidos de que para reducir de manera efectiva la pobreza infantil, situada en un 26% ya antes de la crisis, es necesario que se tengan en cuenta varios elementos:

1.    El primero de ellos es que a la hora de definir quién puede percibir esta renta vital se tome para el cálculo el umbral de pobreza en lugar del IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, el indicador que se usa en la actualidad en España para asignar ayudas y subsidios), ya que de utilizar este último se dejaría a casi un millón de hogares en riesgo de pobreza sin percibir la ayuda, de los que entre 300.000 y 400.000 tienen niños y niñas a cargo. En su lugar, proponemos emplear el umbral de pobreza y una escala de indicadores que incluya a los niños y niñas. Esto beneficiaría a más de 1,2 millones de  hogares con hijos e hijas a cargo.

En este cálculo, consideramos que es importante añadir las necesidades de los niños y niñas que habitan un hogar, como puede ser el consumo de energía eléctrica o la calefacción. Una vivienda consume más bienes conforme aumenta el número de menores, por lo que calcular el umbral únicamente en función de los adultos dejaría a un 12% de las familias con hijos o hijas fuera de esta renta vital. 

2.    En segundo lugar, desde Save the Children reclamamos que el IMV incluya una prestación por hijo o hija a cargo que cubra aproximadamente el 50% del coste de la crianza del primer hijo o hija y que este valor se incremente por cada menor adicional. Esta cuantía sería mayor para las familias monoparentales, ya que tienen que afrontar los mismos gastos de crianza, pero con menos recursos.

Así, si para cubrir las necesidades mínimas de un niño o niña un hogar tiene que asumir entre 480 y 590 euros mensuales, planteamos que la ayuda sea de 250 euros por el primer hijo y 75 euros por cada uno de los restantes (300 euros y 90 euros, respectivamente, si la familia es monoparental).

3.    En caso de que la creación del IMV vaya acompañada de la eliminación de la actual prestación por hijo o hija a cargo, se debería compensar a aquellas familias que la están recibiendo ahora pero no serían susceptibles de percibir la nueva renta por superar los umbrales definidos. A su vez, consideramos esencial que las familias que ahora perciben una renta mínima autonómica no vean empeoradas sus circunstancias por una aplicación de un IMV menos garantista.

4.    Por último, queremos recordar que el requisito para acceder al IMV ha de ser la renta del hogar, y no la situación laboral, de modo que sea compatible con el empleo y suponga un complemento salarial hasta alcanzar un salario que permita tener una vida digna. Esto tendría un gran efecto en los trabajadores y trabajadoras pobres.