Le hemos mandado unos zapatos a Mariano Rajoy

04 Abril 2016

Hemos mandado unos zapatos a Rajoy, y no son unos zapatos cualquiera, son los zapatos de Hala*, una niña refugiada de 5 años que conocimos en el campo de Idomeni, en Grecia.

Hala ya sabe cómo es el sonido de las bombas. Lo escuchó en su ciudad natal en Siria, donde vivía hasta hace unos meses con toda su familia. Ahora, tras haber tenido que vivir la terrible experiencia de cruzar el mar en un bote lleno de gente hasta Lesbos y de haber perdido prácticamente todas las pertenencias que le quedaban en el camino, su hogar es otro bien distinto. Una pequeña tienda de campaña en el campo de refugiados de Idomeni donde ella y sus seis hermanos esperan poder cruzar la frontera y seguir su camino hasta Alemania.

El padre de Hala nos cuenta cómo vivieron los bombardeos en su ciudad, y Hala y sus hermanos acompañan su historia afirmando con la cabeza y haciendo gestos con la mano que simulan la caída de las bombas y cómo moría la gente. Ni Hala ni sus hermanos saben leer ni escribir porque, como nos cuenta su padre, la escuela fue destruida por las bombas. 

Yo solo quiero ir a un país donde mis hijos crezcan seguros”

Assef*, padre de Hala

Después de varios meses viajando apenas les queda dinero y el cierre de la frontera de Grecia con Macedonia les retiene en el campo de refugiados de Idomeni donde viven desde hace semanas en dos tiendas de campaña. Los niños no cuentan apenas con ropa de abrigo porque perdieron casi todo en el trayecto en barco hasta Lesbos. Las condiciones higiénicas del campo hacen también que alguno de sus hijos tenga problemas de irritaciones en la piel, y aunque tratan de que los niños puedan asearse, los medios del campo y las temperaturas que han venido soportando, no lo ponen fácil.

Ellos, como otros miles de niños y niñas refugiados, no pueden dar un paso más

Los acuerdos alcanzados por los gobiernos de la UE con Turquía han dejado a miles de niños atrapados y sin poder dar un paso más en los campos de refugiados griegos. Su camino en busca de un lugar seguro y lejos de la violencia de una guerra se ha visto truncado desde que Macedonia decidió cerrar sus fronteras y la UE llegó a un acuerdo con Turquía para comenzar las deportaciones.

En el campo de refugiados de Idomeni 4.000 niños y niñas como Hala permanecen atrapados con sus familias.

Después de un peligroso viaje en bote para llegar hasta Lesbos y una segunda etapa hasta alcanzar el norte de Grecia, la familia de Hala sigue esperando que se abra una posibilidad que les permita llegar a Alemania y encontrarse allí con sus familiares

Mariano Rajoy asistió los pasados 17 y 18 de marzo a la cumbre entre la UE y Turquía con un mandato muy claro del Congreso de los Diputados. Todos los grupos parlamentarios acordaron una declaración basada en 11 puntos que el Presidente del gobierno en funciones debía defender ante el Consejo Europeo. Aunque el primer punto de esta declaración consistía en la oposición a cualquier acuerdo que contemplara las expulsiones colectivas, el pacto de la vergüenza se aprobó.

Conociendo la historia de Hala y otros muchos niños y niñas, exigimos al gobierno español:  

  • Que se oponga firmemente a la implementación del acuerdo de la Unión Europea con Turquía, en especial a la detención de las personas solicitantes de asilo y a la devolución a Turquía de aquellas personas cuya solicitud sea denegada.
  • Que lidere un cambio de políticas en Europa para dar respuesta a esta crisis de refugiados. Los medios deben ir destinados a la protección de las personas, no de las fronteras. La Unión Europea tiene que incrementar sus esfuerzos para ofrecer vías seguras y legales para acceder a Europa, que incluyan reforzar y ampliar sus programas de reasentamiento y de admisión humanitaria.
  • Que, junto a los líderes europeos, acuerde un paquete de medidas para dar respuesta a las necesidades específicas de protección de la infancia migrante y refugiada, con objetivos concretos y medibles, y con los recursos adecuados para tal fin. 
  • Que cumpla con los compromisos adquiridos ante la Unión Europea y Naciones Unidas para la acogida de personas refugiadas de manera urgente a través de los programas de reubicación y reasentamiento.

Las condiciones en las que miles de niños como Hala tienen que vivir en estos campos ponen en riesgo su salud y vulneran gravemente sus derechos. Por eso queremos hacerle llegar al presidente Mariano Rajoy estos zapatos traídos desde el campo de refugiados de Idomeni y exigirle un cambio en sus políticas que permita a estos niños avanzar y llegar a un lugar donde estén protegidos.

 

Mientras, Hala y sus hermanos seguirán dibujando, como cuando les conocimos y nos pedían que les escribiéramos nuestro nombre en un papel. Enseguida intentaron copiar letra a letra lo que veían sobre el papel y sonreían mientras nos lo enseñan de nuevo. Su madre nos decía que son unas niñas muy listas, que tienen ganas de aprender, pero que no pudieron ir a la escuela. Tanto ella como su marido sueñan con poder llegar a un país que les acoja y permita a Hala y sus hermanos vivir en paz y tener la oportunidad de un futuro.

Hala y sus hermanos se merecen un lugar donde seguir dibujando estos sueños. Nadie debe pararlos y nosotros, en Save the Children, no vamos a parar hasta que haya un cambio de política en relación con esta crisis de refugiados. Firma nuestra petición.

Firma la petición al presidente del Gobierno

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* Hala no es el nombre real de la protagonista, hemos cambiado su nombre por privacidad.