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Revictimización víctimas abusos sexuales - Una niña sola en un pasillo

Revictimización:  ¿qué es y qué sucede en el caso de los
abusos a menores?

  

¿Qué es la revictimización?

Sufrir abuso sexual en la infancia constituye, en muchas ocasiones, una experiencia que marca el desarrollo psicológico de niños y niñas. Las debilidades y fallos del sistema jurídico repercuten en una revictimización del menor que ha sufrido abusos sexuales.
La victimización primaria es una consecuencia derivada de un delito. La persona siente que son vulnerados sus derechos como persona y por ello asume el rol de víctima. La victimización secundaria (o revictimización) es la respuesta que da el sistema a una víctima. Esta respuesta hace que la persona reviva la situación traumática y vuelva a asumir su papel de víctima. Esta vez no es sólo víctima de un delito, si no de la incomprensión del sistema.

Además, las vulneraciones de sus derechos influyen en la calidad del testimonio del niño o niña, que en la mayoría de los casos es la única prueba disponible. Cuando esta prueba no se toma con la máxima eficacia, el caso acaba en una suspensión temporal del procedimiento. Como denunciamos en nuestro informe Ojos que no quieren ver, de cada 10 casos abiertos en los tribunales, siete no llegan nunca a juicio. Es evidente que lo ideal para evitar la revictimización sería que la víctima contase los hechos en tan solo una ocasión.

En la mayoría de casos, cuando se presenta una denuncia por abuso sexual en la que la víctima es un menor de edad, el niño o la niña tiene que declarar cuatro veces. Este proceso favorece la revictimización de la infancia que ha sufrido abusos sexuales, y tiene consecuencias en el menor, ya que aumenta el posible trauma causado por tener que enfrentarse a un proceso judicial muy largo en que está llamado a testificar en varias ocasiones y en el cual su testimonio se pone en entredicho.

El proceso judicial supone una revictimización

En general, incluso para una persona adulta, no es fácil hacer frente a un proceso judicial, independientemente de su posición y de las razones para que se le cite. Para un niño o una niña las emociones que puede provocar un juicio pueden llegar a ser más acentuadas. Para poder garantizar el respeto de los derechos de la infancia habría que adaptar el sistema judicial español para que tenga más en cuenta las exigencias de los menores, sobre todo si hablamos de víctimas de abusos sexuales. 

De hecho, en varios casos documentados, el proceso judicial implica una revictimización del niño o niña que ha sufrido el abuso y denuncia este delito. Por ello es necesario un cambio en el mismo proceso judicial que desde Save the Children queremos impulsar.

La revictimización: ¿qué ocurre en casos de abusos sexuales a menores?

•    En primer lugar, como hemos dicho anteriormente una vez denunciados los abusos, el niño o la niña es llamado a testificar los hechos ante cuatro personas de media

•    Además, en muy pocos casos (el 13,8% de los casos según nuestro informe) se aplica la prueba preconstituida, o sea una grabación que respeta las garantías personales del menor y evita que tenga que someterse en varias ocasiones a repetir sus declaraciones y. así, evitar su revictimización. Esta práctica es la que recomiendan las instituciones europeas en estos casos y está previsto su uso en nuestro ordenamiento jurídico

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•    Un tercer punto que puede favorecer un proceso de revictimización en los niños y niñas es la escasa aplicación del uso de medios digitales (en remoto) para sus testimonios. La presencia en el juicio de todas las partes implicadas, incluido el acusado, es motivo de fuerte estrés por parte de las víctimas.  

•    Por último, hay que recordar que desde que comienza el procedimiento legal hasta que se cierra de media transcurren tres años, y en algunos casos llegan a extenderse hasta cinco años.  De tal manera que si un niño o niña presenta su denuncia después de un año (que es lo que ocurre de media) pueden pasar en total  seis años hasta que haya un veredicto.

El modelo de las Barnahus

El concepto de Barnahus ha sido ideado por el islandés Bragi Gudbrandsson. Se trata de un espacio, una Casa de los niños y niñas, que evita que el menor tenga que revivir el abuso sexual a través de múltiples declaraciones y, a su vez, ofrece un entorno amigable y respetuoso con sus necesidades. Es un espacio que protege a la infancia más vulnerable. La Barnahus permite atender, desde una unidad centralizada, a niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual y maltrato. 

Desde Save the Children apoyamos un proyecto piloto similar, inaugurado este año en Catalunya y que tenemos previsto a extender a todo el país. Creemos que un mecanismo de protección de menores es necesario y se ha demostrado que las Casas de los niños y niñas dan respuesta a muchos de los retos que tienen que afrontar los profesionales ante un presunto caso de abuso sexual infantil.

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abusos sexuales a menores

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Recomendaciones para evitar el abuso sexual y la consecuente revictimización

1. Garantizar el acceso a todos los niños y niñas a la enseñanza reglada y desde etapas tempranas en educación afectivo-sexual.

2. Difundir campañas de concienciación que ayuden a promover la detección de casos y la denuncia.

3. Fomentar la parentalidad positiva entre madres y padres para impulsar relaciones sanas que permitan a niños y niñas crecer en un ambiente favorable.

4. Incluir una formación en violencia, protección y detección de los abusos sexuales para maestros, profesores, directores de centros escolares y todos los perfiles profesionales que se relacionen con menores (entrenadores, monitores de ocio y tiempo libre, etc.).

5. Ofrecer una formación específica a profesionales del ámbito sanitario en el correcto cumplimiento de los partes de lesiones y en cómo actuar con un niño o niña potencial víctima de abusos para evitar su revictimización.

6. Dotar de un protocolo de prevención a todos los centros educativos, públicos, concertados y privados, para la detección y gestión de casos de violencia contra la infancia, incluidos los abusos sexuales.

7. Crear una fiscalía y un juzgado de instrucción especializados en violencia contra la infancia.

8. Aceptar como prueba preconstituida la declaración grabada del menor de edad para reducir al mínimo el número de declaraciones.