"Siempre feliz"

19 Junio 2018

Si la felicidad tuviera una unidad de medida, esta sería sin duda la frecuencia y la intensidad con la que Naima (36 años) suelta carcajadas. “Yo siempre estoy feliz. ¿Qué motivos tengo para no estarlo?” te dice cada vez que le preguntas por la razón de su perpetua felicidad.

Alguien puede llegar a pensar que las vicisitudes que ha tenido que padecer en su corta trayectoria vital, son para borrar el ánimo. Nada más lejos de la realidad.

La historia de Naima es común a la de muchas familias del norte de África. Originaria de la ciudad de El Jehba (Marruecos), a mitad de camino entre Ceuta y Melilla, Naima y su marido buscaban mejorar su presente y el porvenir de sus 4 hijos e hijas. Ella lo hizo por sus niños y niñas. Quería que tuvieran un mejor futuro, que pudieran estudiar en la universidad y acceder a mejores oportunidades. Aunque admite, no sin un pequeño gesto entre la ternura y la reprobación, que su hija mayor tiene ya 16 años y no sabe qué va a ser de mayor.

Son 12 años los que Naima y su familia llevan viviendo en la pequeña localidad alavesa de Araia. Sentados en el parque de columpios que se encuentra frente a la instalación “Bibliotecas Humanas” que en Save the Children hemos instalado en la plaza del pueblo, nos cuenta su experiencia.

Todo el mundo me conoce. Mis hijos pequeños juegan en el parque y hacen las mismas cosas que cualquier niño de aquí”

 

Compartir su historia para llegar a más personas

Naima sabe los esteriotipos que en ocasiones se crean en torno a las personas originarias del Magreb y por eso sabe lo importante que es poder compartir su historia con los demás.

Lo que de verdad me gusta es que la gente escuche mi historia. Gente de corazón negro hay en todas partes, también aquí. Yo estoy bien, no tengo problemas con nadie, ni con musulmanes, ni con cristianos o judíos”

La historia de Naima y su familia es un caso de éxito. Sus niños son vascos, nacieron aquí, aunque el euskera era muy difícil. Enseguida busca un paralelismo con su cultura y nos habla del idioma bereber.

De hecho, las referencias a su cultura y su tierra son constantes. Es cuando uno percibe que la nostalgia son las turbinas que mueven una pasión y un deseo:

¿Quién no sueña con volver a su casa? Quiero que mis hijos e hijas conozcan la cultura de su familia. Es un legado importante. Les hará más ricos como personas”.

 

Bibliotecas humanas

Este es el proyecto que quiere acercar la situación de la infancia migrante y refugiada, en especial, la de aquellas niñas y niños que huyen de su país a consecuencia de los conflictos, la pobreza o los desastres medioambientales y aquellas personas que llegan a Euskadi en busca de un futuro mejor.

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