Un viaje que ha cambiado mi forma de pensar

06 Agosto 2018

Artículo escrito por Bruno de la Torre, uno de los adolescentes que ha participado en El viaje de Omar

Ya estoy de nuevo en Madrid después de haber hecho un viaje muy bonito en el que he aprendido mucho, he conocido los motivos que impulsaron a Omar, un chico senegalés, a irse en patera con solo 17 años a España arriesgando su vida y he conocido también a su familia que vive en Senegal.

Cuando mi madre me dijo que nos íbamos a conocer el pueblo de Omar me entusiasmé porque nunca antes había viajado a África. Yo me imaginaba un lugar con chabolas como en las películas y los comics de Tintín. En cambio me he encontrado casas que, aunque son muy simples, son de ladrillos.

En Madrid no tengo amigos africanos así que no sabía cómo era la gente de Senegal. Ahora sé que son unas personas muy hospitalarias, amables, muy alegres y siempre tienen una sonrisa. Cuando íbamos a casa de Omar jugaba con los niños que había siempre en la puerta y con lo poco que tienen están pasándoselo en grande todo el día. Me cayó muy bien el padre de Omar y la manera tan divertida que tenía de pronunciar mi nombre: BRRuuuuuno.

Yo ya había visto noticias sobre gente que llega en pateras a Europa y ya estaba bastante informado pero no es lo mismo documentarse, que alguien que lo ha sufrido y que lo ha vivido me lo haya contado. Ahora ya puedo entender mucho mejor por qué tanta gente como Omar arriesga su vida de esa manera.

En la puerta del metro cerca de mi casa muchas veces veo a gente africana vendiendo como hizo Omar y nunca me había parado a pensar por qué lo hacen. Seguramente a partir de ahora, cuando vea a alguien así me acordaré de Omar, de su historia y me pondré en el lugar de esa persona porque me puedo imaginar por qué lo hace y las condiciones que puede haber en el lugar donde vive.

Entre las cosas que más me han sorprendido está la cantidad de niños que tienen el ombligo para fuera y mucha panza, aunque estén muy delgados, me he enterado de que es porque están desnutridos. También los baños porque en vez de váter hay una especie de agujero en el suelo, y que en las duchas no tienen agua caliente. Tampoco hay agua corriente en casa de Omar, la traen en bidones que transportan los burros. Otra cosa que me ha sorprendido es lo jóvenes que se casa la gente allí y sobre todo las mujeres.

He viajado con un grupo genial. Espero poder hacer de nuevo un viaje tan bonito y poder conocer a gente tan maja y tan amable  como las que hemos coincidido en este viaje, un viaje que nunca olvidaré.  

Mi madre, que también me ha acompañado en este viaje, dice que seré mejor persona.