El viaje de Omar

Una de cada 4 solicitudes de asilo presentada en Europa fue presentada por una persona menor de edad, siendo un total de 63.000 los menores no acompañados que han pedido asilo en 2016. Como ya contamos en nuestra campaña los más solos, los menores que migran solos son los más vulnerables. Estos niños y niñas tienen que abandonar su hogar, dejar su vida atrás y exponerse a los peligros del camino.

En Save the Children queremos dar a conocer las dificultades de los menores extranjeros que emprenden solos su viaje hacia países como el nuestro y para eso hemos contado con Bruno y Unai, dos adolescentes españoles de 13 y 14 años respectivamente, que acaban de volver de Senegal, donde han podido ponerse en la piel de Omar, un joven senegalés que llegó a España en patera con 17 años.

Durante cuatro días, Bruno y Unai han conocido la realidad de Omar en Keur Sega, el pueblo donde nació y creció, en la región senegalesa de Thies, y donde sus únicas posibilidades de futuro eran trabajar en el campo o dedicarse al comercio ambulante. Así termina nuestra campaña de "Se buscan familias” que arrancamos el pasado mes de mayo.

 

Un viaje que emprenden siendo niños

Como Omar, miles de menores llegan solos a España cada año. Solo en patera, durante 2017 llegaron a España casi cuatro veces más menores no acompañados que en el año anterior. A pesar de la magnitud de las cifras, España sigue sin estar preparada para acoger a los niños y niñas que llegan solos y les condena a la invisibilidad y la exclusión

Aunque la Ley de Extranjería prohíbe expresamente que se detenga a ningún menor de edad por su condición de migrante o por su entrada irregular, muchas veces este supuesto no se respeta. Por eso tenemos en marcha una campaña de recogida de firmas para pedir que los niños migrantes sean tratados como niños, no como adultos.

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El día a día de un viaje que cambió su punto de vista

El cayuco en el que Omar viajó con otras 150 personas empezó a hundirse al tercer día de travesía en el mar, los otros cuatro días restantes los pasaron haciendo turnos para sacar el agua con cubos hasta conseguir llegar a la costa de Tenerife. Una vez allí nadie comprobó si era menor de edad y pasó cinco semanas internado en un centro de internamiento de extranjeros hasta que consiguió el traslado a casa de unos parientes en la península. 

Omar salió adelante y hoy trabaja en Madrid en el sector de la hostelería gracias al apoyo de asociaciones y particulares, pero denuncia la indefensión que sintió al llegar con una administración que le trató como adulto sin comprobar su edad.

Este viaje buscaba ser una experiencia que cambie la vida a Unai y Bruno, porque la mejor forma de conocer la realidad es acercarse a ella. Aquí podéis ver el día a día de este viaje.