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VOLVER CON LA MOCHILA LLENA DE EXPERIENCIAS Y BUENOS AMIGOS

Artículo escrito por Angels López, Responsable del programa CaixaProinfancia

Pocas oportunidades había de viajar cuando era pequeña, por eso recuerdo mi primer campamento con tanto cariño y con tanta nitidez.

Mi primer campamento fue mágico, no solo porque era la primera vez que salía de casa sino por todas las muchas experiencias que pude vivir, los aprendizajes que pude adquirir, los nuevos amigos que pude tener, las risas que pude echar, los secretos que pude compartir, los miedos que pude controlar, y todo lo que pude crecer en tan solo 10 días.Tanto me gustó que después dediqué muchos años a que otros niños pudieran vivir esa experiencia, a que pudieran disfrutar de unos campamentos en los que marchabas unos días y volvías con la mochila llena de experiencias, aprendizajes y buenos amigos. Una mochila de la que poder echar mano siempre que quisieras porque siempre iría contigo.

Sigo dedicándome a ello desde el convencimiento de que todo niño y niña tiene el derecho a vivir una experiencia como esta, a poder disfrutar de su derecho al juego, a las actividades recreativas, a la vida cultural y a las artes y hacerlo en un entorno seguro, libre de estrés y de violencia, en un entorno diverso y estimulante, donde tengan oportunidades de crear y transformar el mundo.

¿Qué hacemos nosotros?

Con ese objetivo iniciamos desde Save the Children, la campaña de verano del programa CaixaProinfancia junto con 110 compañeros que trabajaran durante los meses de junio y julio para que esta experiencia pueda llegar a los más de 1.500 niños y niñas en situación de pobreza y exclusión social de Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla. Desde ahí trabajaremos para que este derecho sea una realidad. Aprovecharemos estos meses para vivir experiencias inolvidables tanto en el campo como en la ciudad, y que estas promuevan su bienestar, su creatividad, su imaginación y su aprendizaje, entre otros.

Así que, si nos ves este verano por el metro, autobús, museos, piscinas, parques y casas de colonias de alguna de estas ciudades, que sepas que ahí van 1.500 niños junto con sus monitores cargando experiencias, recuerdos e ilusiones en sus mochilas personales. ¿Me ayudas a cargar esas mochilas?