Hay esperanza en Sierra Leona

26 Octubre 2017

Dorothy ha cumplido ya los 13 años. Cuando tenía 6 se trasladó desde su casa en una zona rural a vivir con su tía en Freetown. Ella, enfermera en un centro de salud, quería ofrecerle la oportunidad de tener una educación mejor y vivieron juntas hasta que hace tres años se mudó con su abuela. Aún así, seguían pasando juntas los fines de semana y su tía costeaba su educación.

Con el brote de ébola que sufrió Sierra Leona su tía, enfermera en un centro de salud, cayó enferma al contagiarse del virus y tras unas semanas falleció dejando a Dorothy no solo sin su principal apoyo económico, sino también sin el soporte emocional que significaba para ella. Como Dorothy, miles de niños y niñas en el país perdieron a sus padres y familiares más cercanos y han quedado huérfanos, siendo mucho mayor su riesgo de desprotección. Su educación quedó interrumpida a causa del cierre de las escuelas que se decretó en el país y muchos fueron también infectados por el virus.

Dorothy recibió el apoyo de Save the Children, le proporcionamos libros, material escolar y una radio para que pudiese atender a distancia las clases que se impartían a través de la emisora de radio mienstras las escuelas permanecían cerradas. Apoyamos la creación de equipos de voluntarios en las  comunidades que ayudaban a niños y niñas como ella con sus tareas escolares, brindaban apoyo psicosocial y derivaban los casos de los niños en situación más vulnerables para que recibiesen una atención más especializada.

Pude seguir estudiando cuando las escuelas estaban cerradas porque asistí a las lecciones de Abdul. Save the Children me dio una radio, libros y lápices. Escuché las clases a través de la radio. Ahora estoy más animada porque las escuelas han vuelto a abrir." Dorothy

Ahora que las escuelas han reabierto en Sierra Leona, los voluntarios de la comunidad imparten clases extras todos los sábados para ayudar a niños y niñas como Dorothy a ponerse al día después de tanto tiempo. Dorothy pronto pasará su examen de certificado de educación básica, cuyos resultados deciden si continuará en la escuela secundaria. En este momento tan crucial para su futuro sigue recordando los consejos de su tía, que siempre insistía en lo importante que era para una niña recibir una educación.

Dorothy conserva un libro que su tía le dio y cada vez que la extraña, abre sus páginas y lo lee. Con el apoyo de personas como tú, miles de niñas como Dorothy en todo el mundo pueden seguir adelante con su educación y soñar con una oportunidad de futuro.

Todavía hay una cosa en la que creo, en lo que mi tía decía, y es que hay esperanza." Dorothy, 13 años.

Gracias por ser una de esas personas que marcan la infancia de miles de niños y niñas.