Cómo educar en el
feminismo
Casi cuatro de cada diez jóvenes en España (38,4 %) se identifican como feministas —casi 12 puntos menos que el máximo registrado en 2021 con 49,9 %—, mientras cerca de la mitad (49,2 %) percibe el feminismo como una herramienta de manipulación política, según el Barómetro Juventud y Género 2025. En Save the Children trabajamos para que el feminismo se identifique como la búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres, mostrando que las chicas deben tener las mismas oportunidades y derechos que cualquier chico.
Nuestras compañeras que trabajan con adolescentes explican que “el machismo empezamos a detectarlo cuando los niños y niñas se encuentran en la fase de la adolescencia y ya disponen de móvil. Comienzan a generar relaciones sentimentales basadas en el control y la dependencia y uno de los mecanismos son las redes, Whatsapp, etc.”. Entre estos comportamientos, los datos son alarmantes:
- 24,9 % de las chicas de 16-17 años ha sufrido violencia psicológica o de control por parte de su pareja o expareja, según nuestro informe No es amor
- 28,5 % de las chicas afirma que fue presionada para enviar fotos o vídeos íntimos cuando era menor de edad, según nuestro informe Redes que atrapan
- Hasta 17 % sufre insultos o decisiones impuestas por la pareja, y 14,9 % control del móvil, según nuestro informe Redes que atrapan
"Una dinámica muy normalizada de invalidación hacia las niñas se observa cuando intentan participar en cualquier actividad. Cuando hablan los niños, el resto suele guardar silencio, pero cuando hablan las niñas, sus intervenciones se interrumpen o se minimizan. En los grupos con mayor presencia de niños, ellos tienden a asumir el liderazgo y a ocupar el espacio de forma predominante", explica Lourdes Sánchez Archidona, coordinadora de actividades familiares en Madrid.
Este patrón de comportamiento constituye una forma de violencia de control sutil, legitimada por los estereotipos de género. "Es la educación afectivo-sexual una herramienta clave que debe enseñarse desde la primera infancia, tanto en el entorno familiar como en la escuela, para que los niños y niñas comprendan que las relaciones deben basarse en el respeto mutuo y la igualdad", detalla Ana Bustinduy, experta en género en Save the Children.
La educación afectivo-sexual hace referencia al autoconocimiento, la autoestima, la igualdad, el consentimiento y la prevención de riesgos. El objetivo es el desarrollo de una sexualidad sana, libre y respetuosa.
Sánchez-Archidona aprecia también una creciente sexualización de las niñas y una falta de empoderamiento para expresar sus opiniones, influida tanto por factores culturales como por la educación familiar. Bustinduy explica que “el contexto social actual y el auge de los discursos misóginos refuerzan estos roles de género desiguales”.
En Save the Children hemos puesto en marcha una escuela para padres y madres para que los progenitores tengan los recursos necesarios para empoderar a las niñas y educar en el feminismo tanto a nuestros hijos como hijas.
Desigualdad desde la primera infancia
“En los grupos de los niños y niñas más pequeños persisten estereotipos muy marcados: las niñas asumen roles de cuidado, mientras que los niños ocupan todo el espacio disponible, se mueven con mayor libertad y las niñas quedan relegadas a una esquina”, dice Sánchez-Archidona. Diferentes estudios han analizado cómo se comportan los chicos y las chicas de infantil y primaria en los colegios durante el recreo: los niños suelen ocupar el centro del espacio con juegos activos, mientras que las niñas se relegan a los márgenes con actividades más pasivas.
Con los más pequeños trabajamos para revertir estos roles de género a través de cuentos, límites y juegos neutros. Con los grupos de primaria se realizan actividades de gestión emocional, de género en fechas señaladas -como el 8M- y mostrando la multiculturalidad. “Todos los días se trabaja el empoderamiento de las niñas, para que tengan su lugar y su espacio, que participen y sean escuchadas”, indica la coordinadora de actividades familiares. “La vergüenza lleva a las niñas a no participar. Necesitan saber y ser conscientes de que ellas tienen su lugar en la esfera pública”, añade Ana Bustinduy.
Otro asunto es la forma en que los niños se dirigen a las niñas y a las educadoras: “los niños utilizan un modo de hablar distinto entre ellos o hacia los educadores hombres, mostrando en ocasiones un trato más violento o despectivo hacia las mujeres. Muchos niños no reconocen la autoridad femenina, solo la masculina”, indica Sánchez Archidona.
Nuestra experta en género recalca que esta situación es un reflejo de la percepción que tienen los niños sobre el poder y la autoridad y el vínculo con la masculinidad: “nuestro trabajo siempre es mostrarles a todos los niños y niñas que esas actitudes no son correctas y, con distintas actividades, que sean ellos mismos quienes identifiquen este desequilibrio y qué se puede hacer para cambiarlo”.
Derribar tabús para no perder derechos
A las niñas y mujeres nos cuesta hablar sobre la menstruación y nuestro propio cuerpo. Y en muchas familias que participan en nuestros programas persisten tabús relacionados con la sexualidad y la menstruación. En nuestro día a día conseguimos que estas niñas y niños reciban información adecuada sobre su cuerpo y las relaciones, fomentando el respeto, la igualdad y la prevención de la violencia.
Una carrera de fondo
Educar en igualdad y feminismo es una carrera de fondo que comienza en edades tempranas hablándoles sobre la igualdad y el resto, enseñarles lo que es el consentimiento y los límites, empoderar a las niñas y niños por igual e involucrar a las familias y escuelas.
Requiere del compromiso y la complicidad de familias, docentes y centros educativos para fomentar una sociedad más justa. Implica promover la igualdad, romper con los roles de género tradicionales, empoderar a las niñas y fortalecer valores como la empatía y la justicia social. La pedagogía debe ser la base desde la que abordar estos temas, creando espacios seguros donde niñas y niños puedan aprender, preguntar y crecer con libertad.