Alianzas Transformadoras

Alianzas transformadoras para multiplicar el impacto de la cooperación

El pasado 25 de septiembre tuvimos la oportunidad de participar en la mesa redonda “Alianzas Transformadoras: cómo multiplicar el impacto de la cooperación”. Organizada por Prensa Ibérica y por Acciona, el encuentro tenía el objetivo de tratar, junto a personas expertas de otras organizaciones, la importancia de generar alianzas sólidas para multiplicar el impacto de lo que hacemos. Porque cuando hablamos de cooperación y de impacto social, unir fuerzas significa mucho más que sumar.

Clara Díaz Ríos, responsable de Alianzas Estratégicas en Save the Children compartió espacio y reflexiones con Manuel Pastor, gerente de gestión de servicio de la Fundación Acciona.org, Isabel Miguel Emperador, coordinadora de Incidencia en La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, Fermín López Unzu, patrono de Fundación Unzu Oroz y Raquel Gonzalez, coordinadora de Médicos Sin Fronteras España. Atala Martín, responsable de Branded Content de Prensa Ibérica, ejerció de moderadora del encuentro. 

Los retos de las Alianzas

Vivimos un momento en el que las necesidades sociales y humanitarias son crecientes y los recursos son limitados. Por eso, las alianzas entre organizaciones se han convertido en una herramienta fundamental para llegar más lejos, generar soluciones más sólidas y multiplicar el impacto. Empresas, fundaciones, administraciones públicas y organizaciones sociales coinciden en que los desafíos actuales, agravados por las múltiples crisis, la desinformación, y problemas cada vez más complejos, exigen modelos de colaboración más ambiciosos, sostenibles y orientados al impacto.  

En palabras de Clara Díaz Ríos: “Ninguna organización, por grande o especializada que sea, dispone de la capacidad, recursos o presencia para abordar en solitario problemas sistémicos de la escala que estamos viviendo. Trabajar en alianza no es una opción metodológica; es una necesidad para optimizar recursos, sumar conocimientos y llegar a tiempo allí donde la infancia más nos necesita”. La cooperación ya no es una opción estratégica, es una condición necesaria para generar impacto a gran escala.

Además de los desafíos externos, internamente, las organizaciones hablaron de retos que tienen que ver con las diferentes culturas organizativas que pueden converger, con el reparto de responsabilidades y, sobre todo, con tener objetivos comunes. Uno de los principales: alinear tiempos, prioridades y formas de trabajo entre organizaciones muy distintas.

Otro reto es el de mantener una visión de largo plazo en un contexto en el que muchas organizaciones trabajan con horizontes temporales cortos. Por eso es fundamental construir relaciones sólidas basadas en la confianza y en resultados medibles.

La confianza como ingrediente imprescindible

Uno de los mensajes más repetidos durante la mesa fue que las alianzas solo funcionan cuando se construyen sobre una base sólida de confianza. Una confianza que se alimenta de la transparencia, la escucha activa y la capacidad de alinear objetivos entre organizaciones con realidades y culturas muy diferentes. Los participantes coincidieron en que generar un impacto real exige relaciones construidas desde la igualdad, donde todas las partes se sienten valoradas y reconocen el papel que desempeñan los demás.

evento Alianzas Transformadoras

Además, algo básico para establecer una alianza exitosa es compartir valores: "Cuando existe una verdadera coincidencia en los valores, resulta mucho más fácil afrontar los desafíos que inevitablemente surgen en cualquier alianza, ya que son esos valores compartidos los que permiten mantener una dirección común, encontrar soluciones y adaptar la estrategia sin perder de vista el objetivo final. Son los pilares que sostienen toda la relación y los que generan la confianza necesaria para construir juntos”, afirmó Clara Díaz.  

Más allá de la financiación

A la hora de interconectar organizaciones de diferentes ámbitos en un proyecto común, es fundamental no perder de vista el potencial de la complementariedad y el valor añadido que puede aportar cada miembro de la alianza.  

Porque, aunque todas coincidieron en que la financiación resulta fundamental para desarrollar proyectos y sostener las intervenciones en el tiempo, también lo hicieron en que las alianzas más sólidas van mucho más allá de la aportación económica. En este contexto, las empresas no solo son financiadoras, sino también aliadas estratégicas que pueden contribuir a transformar realidades mediante la innovación, el desarrollo tecnológico y la movilización de sus equipos y redes de influencia.

Cada vez cobra más importancia la capacidad de compartir conocimiento, impulsar la innovación tecnológica, desarrollar iniciativas de voluntariado especializado o poner a disposición de causas sociales capacidades que tradicionalmente pertenecían al ámbito empresarial. La transferencia de talento y experiencia permite encontrar nuevas respuestas a retos cada vez más complejos y acelerar la creación de soluciones con mayor impacto. En palabras de Clara Díaz, “buscamos aliados que aporten capacidades, tecnología, innovación; conocimientos que potencien nuestra labor y nos permitan escalarla”.

El futuro de las alianzas en la cooperación

Para cerrar el encuentro, todas las organizaciones pusieron en común las necesidades para un futuro “más ambicioso”, poniendo de manifiesto la necesidad de avanzar hacia modelos de colaboración más amplios, flexibles, participativos e innovadores.  

En un contexto como en el que vivimos, en el que los fondos públicos se están reduciendo cada vez más, la financiación privada puede contribuir a reforzar la independencia de las organizaciones sociales. De hecho, nuevas fórmulas como la inversión de impacto podrían permitirnos multiplicar los recursos destinados a proyectos sociales. Además, todas las participantes coincidieron en lo necesario que es diseñar intervenciones que puedan sostenerse a largo plazo y mantener los servicios y resultados una vez finalizado un proyecto o una determinada fuente de financiación.  

De este modo, la mesa redonda dejó una idea compartida por todas las participantes: los grandes retos sociales requieren soluciones colectivas. En un contexto marcado por desafíos cada vez más complejos e interconectados, la colaboración entre personas de diferentes sectores y generaciones será la que permita generar cambios más profundos y duraderos para las comunidades más vulnerables. Sólo uniendo capacidades podremos construir soluciones a la altura de los enormes retos que tenemos por delante.