1,6 millones de personas, es decir, el 77% de la población, incluidos unos 800.000 niños y niñas, seguirán enfrentándose a una grave inseguridad alimentaria el próximo año.
Gaza, 19 de diciembre de 2025- Cuatro de cada cinco niños y niñas de Gaza entrarán en el nuevo año todavía enfrentándose a niveles críticos de hambre, a pesar del acuerdo alcanzado hace dos meses por las autoridades israelíes para permitir la entrada de más ayuda, incluida la alimentaria, según ha declarado Save the Children tras la publicación de nuevos datos sobre el hambre.
El análisis de los datos publicados hoy por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC por sus siglas en inglés), la principal autoridad internacional en materia de gravedad de las crisis de hambre, muestra que 1,6 millones de personas, es decir, el 77% de la población, incluidos unos 800.000 niños y niñas, seguirán enfrentándose a una grave inseguridad alimentaria en 2026.
La IPC también ha destacado la urgente necesidad de diversificar la dieta en los alimentos que entran en Gaza, ya que los lácteos, los huevos, la carne, el pescado y las frutas y verduras frescas son prácticamente inexistentes en los mercados.
Save the Children ha advertido en repetidas ocasiones del daño a largo plazo que supone para el desarrollo físico y cognitivo de la infancia la falta de una alimentación regular y nutritiva, ya que, según se informa, los pocos alimentos disponibles consisten en pan y alimentos procesados con alto contenido en azúcar y sal.
Aunque en las últimas semanas se ha permitido la entrada de ayuda humanitaria limitada en Gaza, el suministro sigue siendo irregular y muy por debajo de los compromisos del alto el fuego. Como resultado, las necesidades siguen sin satisfacerse y los niños y niñas sufren formas más graves y prolongadas de malnutrición.
Con la llegada del invierno y las familias aún sin poder regresar a sus hogares y obligadas a vivir en tiendas de campaña destartaladas o sin ningún tipo de refugio, los niños y niñas corren un alto riesgo de sufrir diarrea, enfermedades de la piel como la sarna, infecciones respiratorias como la neumonía e hipotermia. La desnutrición agrava estos riesgos al limitar la capacidad de los niños para mantener la temperatura corporal y recuperarse de las enfermedades.
Esta semana, según la Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno de Gaza, un bebé de dos semanas murió de hipotermia y al menos 14 niños y niñas, incluidos recién nacidos, murieron de hipotermia en los dos últimos inviernos.
Dado que casi toda la población se ha visto obligada a abandonar sus hogares en múltiples ocasiones debido a los bombardeos israelíes, el personal de Save the Children que trabaja en los centros de nutrición afirma que los pacientes no han podido completar su tratamiento contra la desnutrición. En el momento álgido de la escalada militar en la ciudad de Gaza en septiembre, los centros de nutrición se vieron obligados a trasladarse, lo que cortó el contacto con las comunidades.
Ahmad Alhendawi, director regional de Save the Children en Oriente Medio, Norte de África y Europa Oriental, declara: “A medida que el año llega a su fin y algunas personas comienzan a relajarse, no se dejen engañar pensando que el sufrimiento en Gaza ha terminado. Nada más lejos de la realidad. Estas nuevas cifras deberían volver a centrar nuestra atención en Gaza. El hambre y la desnutrición causan múltiples daños físicos al organismo de los niños y niñas. Pero los efectos no son solo a corto plazo. Sabemos por experiencia que, en cualquier comunidad, la desnutrición generalizada tiene consecuencias para toda la vida, desde el bajo peso al nacer y el retraso en el crecimiento en la primera infancia hasta la reducción del potencial de aprendizaje y de ingresos en etapas posteriores de la vida, lo que perpetúa los ciclos de pobreza. Además de causar daño a las personas, estas consecuencias amenazan el tejido mismo de la sociedad palestina para las generaciones venideras”.
Alhendawi añade: “Gaza no puede convertirse en un vertedero para lo peor de la humanidad. Se trata de niños y niñas y familias normales que solo quieren rehacer sus vidas tras años de horror. Pero, día tras día, un futuro seguro y saludable se aleja cada vez más”.
Save the Children en la región
Save the Children pide que la pausa en las hostilidades en Gaza se convierta en un alto el fuego definitivo y que las autoridades israelíes levanten el bloqueo, garanticen que todos los pasos fronterizos estén abiertos y plenamente operativos en ambos sentidos, y que se eliminen las restricciones a la ayuda y se reanuden los servicios.
La organización, junto con sus socios locales, presta servicios vitales a la infancia y las familias de todo el Territorio Palestino Ocupado y lleva más de 70 años trabajando allí.
En Gaza, Save the Children examina actualmente a más de 14.000 niños y niñas al mes para detectar casos de malnutrición a través de 10 áreas para madres y bebés y en nuestros centros de atención primaria de salud. El 10% de estos niños y niñas son ingresados para recibir tratamiento contra la malnutrición. En los últimos cuatro meses, se ha examinado a una media de 1.335 mujeres embarazadas y lactantes al mes. Alrededor de 1.400 bebés y más de 400 madres se benefician actualmente de nuestra asistencia para la gestión comunitaria de la malnutrición aguda (CMAM).
Para seguir haciendo esto y todo nuestro trabajo, necesitamos acceso y financiación para garantizar que la ayuda fluya a la escala y al ritmo necesarios para hacer frente a las crecientes necesidades.