Save the Children reclama que los planes de emergencia incorporen un enfoque de derechos de infancia para proteger a niños y niñas durante los incendios forestales y otros fenómenos extremos.
Madrid, 29 de julio de 2026. La nueva ola de calor que comienza este miércoles vuelve a elevar el riesgo de incendios forestales en España, después de semanas marcadas por grandes fuegos que han obligado a evacuar a miles de personas, entre ellas niños y niñas. Para Save the Children, estos episodios ponen de manifiesto que las emergencias climáticas son ya una realidad cotidiana y que la infancia necesita una protección específica frente a sus consecuencias.
España vuelve a situarse entre los países europeos más afectados por los incendios forestales. Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), en 2025 se quemaron más de 393.000 hectáreas en España, la mayor superficie calcinada registrada en tres décadas. La tendencia continúa este año: entre el 1 de enero y el 28 de julio de 2026 el fuego ya ha arrasado 173.651 hectáreas, casi seis veces más que en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
"Cada gran incendio supone una ruptura en la vida de miles de niños y niñas. Muchos tienen que abandonar sus hogares, sus campamentos de verano o sus lugares de vacaciones de un momento para otro, enfrentándose a situaciones de incertidumbre, miedo y estrés. Protegerles también debe formar parte de la respuesta a las emergencias climáticas", señala Carmela del Moral, responsable de políticas de infancia en Save the Children.
La infancia, la más vulnerable ante los incendios forestales
Cada verano, los incendios forestales obligan a miles de niños y niñas a abandonar sus hogares, sus campamentos o sus lugares de vacaciones. Las evacuaciones, la incertidumbre y la alteración de sus rutinas tienen un impacto directo en su bienestar y ponen de manifiesto que la infancia afronta estas emergencias de una manera diferente a la población adulta.
A los riesgos inmediatos se suman otros menos visibles. La exposición al humo y al deterioro de la calidad del aire aumenta el riesgo de problemas respiratorios, especialmente entre bebés, niños y niñas pequeños y quienes padecen enfermedades respiratorias o viven en situación de mayor vulnerabilidad. Además, la pérdida de espacios seguros, la interrupción de las actividades educativas y de ocio y el estrés asociado a las evacuaciones pueden tener consecuencias sobre su salud física y emocional.
Y todo apunta a que esta situación irá en aumento. El informe Born into the Climate Crisis de Save the Children advierte de que los niños y niñas nacidos en los últimos años estarán expuestos a una exposición sin precedentes de incendios forestales a lo largo de su vida como consecuencia de la crisis climática.
Los resultados muestran una tendencia clara: cuanto mayor sea el calentamiento global, mayor será la exposición de la infancia española a los fenómenos extremos. En el caso de los incendios forestales, incluso si el mundo lograra cumplir el objetivo del Acuerdo de París y limitar el calentamiento a 1,5 ºC, la proporción de personas expuestas pasaría del 2 % entre quienes nacieron en 1960 al 14 % entre los nacidos en 2020. Si el calentamiento alcanzara los 3,5 ºC, la cifra aumentaría hasta el 23 %.
Las olas de calor presentan un escenario todavía más preocupante. Incluso con un calentamiento limitado a 1,5 ºC, casi dos de cada tres niños y niñas nacidos en 2020 en España estarán expuestos a episodios sin precedentes a lo largo de su vida. Si el planeta continúa por una trayectoria similar a la actual, la cifra ascendería a nueve de cada diez, y en el escenario más pesimista prácticamente la totalidad de esa generación experimentaría olas de calor extremas.
Una respuesta adaptada a la infancia frente a los incendios forestales
Ante este escenario, Save the Children reclama que la protección de la infancia se incorpore de forma sistemática a la planificación de las emergencias climáticas, incluidos los incendios forestales. Los niños y niñas tienen necesidades específicas durante una evacuación —desde garantizar su reunificación con sus familias hasta asegurar la continuidad de sus cuidados, espacios seguros, prevenir posibles situaciones de violencia, abuso o desprotección durante los desalojos y proporcionar apoyo psicosocial — que deben contemplarse en todos los protocolos de respuesta.
Save the Children pide reforzar las políticas de adaptación y prevención frente a la crisis climática e incorporar un enfoque de derechos de infancia en todos los planes de emergencia por incendios forestales. La organización considera prioritario que campamentos de verano, centros educativos, colonias y otros espacios frecuentados por niños y niñas dispongan de planes de evacuación adaptados, protocolos de protección infantil y personal formado en salvaguarda.
Asimismo, pide que se garantice una respuesta específica para proteger a la infancia más vulnerable frente a la exposición al humo, las altas temperaturas y otros riesgos asociados a los incendios, así como apoyo psicosocial antes, durante y después de estas emergencias. Save the Children recuerda, además, que los niños y niñas deben ser escuchados y participar en el diseño de las medidas que les afectan, tanto en la planificación de las emergencias como en las políticas de respuesta a la crisis climática.
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