- Las restricciones de edad pueden formar parte de la respuesta, pero deben centrarse en los riesgos y funcionalidades concretas de cada servicio y respetar los derechos de la infancia
- Las medidas de edad deben acompañarse de educación digital y sistemas de verificación respetuosos con la privacidad
- El debate debe ampliarse a videojuegos, servicios de vídeo y herramientas de IA para abordar riesgos más allá de las redes sociales
- En España, la tramitación de la Ley Orgánica para la protección de los niños, niñas y adolescentes en los entornos digitales es una oportunidad para incorporar estas garantías
Madrid, 16 de septiembre de 2026 - Save the Children celebra que la Unión Europea (UE) sitúe de nuevo la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes en el centro de la agenda digital europea y avance hacia un marco común para reforzar su seguridad en redes sociales y otros entornos digitales.
Durante el discurso sobre el Estado de la Unión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha anunciado que la futura Ley de Infancia de la UE (EU Kids Act) establecerá un acceso gradual: sin redes sociales antes de los 13 años, desde los 13 hasta los 15 solo habrá minicuentas creadas y supervisadas por los progenitores, con características limitadas y restricciones temporales. A partir de los 15 años podrán tener cuentas personales, pero hasta los 18 el diseño seguro será obligatorio para las plataformas y deberá incluir medidas reforzadas de protección.
Abordar las causas profundas de los riesgos y daños que sufren los niños y niñas en el entorno digital permitirá a la UE y Estados miembros contribuir a un mundo digital más seguro, más inclusivo y alineado con los derechos y necesidades de la infancia. En esta nueva etapa de la agenda digital europea, la UE tiene la oportunidad de convertirse en un referente mundial en la incorporación de los derechos de la infancia a las políticas digitales.
En su discurso, Von der Leyen ha defendido que el poder de las grandes empresas puede contrarrestarse y asegura que serán las plataformas las que tendrán que demostrar que son seguras: "No tenemos que aceptar características adictivas. No tenemos que aceptar que los niños y niñas sean atraídos a contenidos cada vez más extremos. No tenemos que aceptar que las fotografías de las niñas se utilicen para generar mediante IA imágenes sexualizadas".
Tras conocer la propuesta, Save the Children señala que cualquier medida destinada a reforzar la protección en el entorno digital debe estar fundamentada en los derechos de la infancia y la adolescencia y guiada por su interés superior. Es especialmente importante que cualquier clasificación de servicios o funcionalidades como de riesgo se base en criterios claros, transparentes y basados en evidencia, así como en una evaluación rigurosa de su impacto sobre los derechos y bienestar de la infancia.
La protección debe responder a los riesgos de cada entorno digital
Las restricciones de edad pueden formar parte de la respuesta, pero su eficacia dependerá de que se combinen con medidas dirigidas a los riesgos concretos de cada servicio y funcionalidad. Por ello, Save the Children celebra que el debate europeo esté avanzando hacia un enfoque más gradual y basado en riesgos.
No todos los servicios digitales presentan los mismos riesgos ni todas sus funcionalidades actúan de la misma manera. Por eso, las medidas de protección deben dirigirse también a aquellas características que pueden generar riesgos para la infancia, como los sistemas de recomendación, los diseños persuasivos que buscan maximizar el tiempo de uso, las funcionalidades que facilitan el contacto con desconocidos, el perfilado o la publicidad comportamental.
Además, estas medidas deben ir acompañadas de iniciativas de capacitación y educación digital, así como de mecanismos sólidos de verificación de edad que sean respetuosos con la privacidad. "La eficacia de cualquier sistema basado en límites de edad dependerá también de que niñas, niños y adolescentes cuenten con las herramientas necesarias para comprender el funcionamiento de los entornos digitales, identificar riesgos y ejercer sus derechos. La alfabetización digital debe comenzar a edades tempranas, mucho antes de la edad de acceso a las redes sociales y otros servicios digitales", advierte Catalina Perazzo, directora de influencia y desarrollo territorial de Save the Children en España.
Las plataformas deben demostrar que son seguras desde el diseño y asumir su responsabilidad
"Celebramos que la UE sitúe los derechos de la infancia y la adolescencia en el centro del debate sobre la protección en entornos digitales. Las plataformas deben demostrar que son seguras y rendir cuentas cuando no lo son. La responsabilidad principal debe recaer sobre ellas", explica Perazzo. Esto implica avanzar hacia marcos regulatorios que exijan la evaluación del impacto, así como mecanismos de supervisión, transparencia y auditoría independientes. Las plataformas deben reforzar la rendición de cuentas y especificar qué medidas de evaluación y metodología utilizan para garantizar el cumplimiento de las normativas de protección.
"La seguridad debe iniciarse en el diseño y eso implica limitar los mecanismos que fomenten un uso excesivo o adictivo, restringir diseños persuasivos, desactivar por defecto el perfilado y la publicidad comportamental dirigida a menores de edad y garantizar que los sistemas de recomendación prioricen el bienestar frente al engagement", añade la experta.
A pesar de su protagonismo, los riesgos para la infancia y la adolescencia no se encuentran únicamente en las redes sociales. Save the Children considera importante ampliar el foco de protección hacia otros espacios digitales, como los videojuegos, los servicios de vídeo, o las herramientas basadas en inteligencia artificial, donde también deben tenerse en cuenta sus derechos desde el diseño.
El avance hacia un marco europeo común resulta especialmente relevante en un contexto en el que distintos Estados miembros están desarrollando respuestas nacionales, con diferencias en las edades, servicios y mecanismos de protección contemplados. Para Save the Children, contar con criterios comunes y basados en evidencia puede contribuir a evitar zonas grises y garantizar un nivel de protección mínimo para la infancia en toda la UE.
Save the Children considera que Europa tiene ahora la oportunidad de avanzar hacia un modelo de protección digital que no traslade la responsabilidad exclusivamente a las familias, sino que exija también a las empresas tecnológicas prevenir y reducir los riesgos que generan sus propios productos y funcionalidades. En España, la tramitación del Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales constituye una oportunidad para incorporar estas garantías y avanzar hacia una mayor responsabilidad y rendición de cuentas de las plataformas digitales.