Sudán: más de la mitad de los niños y niñas evaluados en Jebel Marra sufren retraso en el crecimiento mientras la sequía agrava la crisis de hambre

Hamza* Sudán desnutrición

Cinco meses después de abandonar el centro de estabilización de Save the Children, Hamza* tiene ahora 12 meses y sigue recuperándose de la desnutrición aguda grave en su casa, en el estado de Gedaref. Créditos: Mussab Salah Aldin/Save the Children

 

JARTUM, 28 de octubre de 2026.- Más de la mitad de los niños y niñas evaluados en Jebel Marra, una de las regiones más aisladas de Sudán y con mayores niveles de inseguridad alimentaria, padecen desnutrición crónica, según nuevos datos de Save the Children que evidencian el impacto creciente del conflicto y del fenómeno meteorológico El Niño. 

Los datos recopilados por Save the Children en la zona central de Jebel Marra muestran que el 57% de los niños y niñas presenta desnutrición crónica, conocida como retraso en el crecimiento, mientras que el 15% sufre desnutrición aguda, lo que equivale a casi uno de cada seis menores evaluados. 

El retraso en el crecimiento se produce cuando un niño o niña tiene una talla inferior a la adecuada para su edad como consecuencia de una desnutrición crónica o recurrente. La desnutrición aguda, también denominada emaciación, se manifiesta cuando el peso es demasiado bajo para la estatura debido a una pérdida de peso grave reciente o continuada, o a la incapacidad de ganar peso de forma adecuada. Ambas formas de malnutrición pueden tener consecuencias duraderas para la salud y el desarrollo infantil. 

"Los niños y las niñas en Sudán afrontan una crisis tras otra. El conflicto ya ha devastado los medios de vida de miles de familias y el acceso a servicios esenciales, mientras que la sequía está agravando una situación que ya era extremadamente grave. Nuestros últimos datos muestran que la infancia se enfrenta tanto a la desnutrición aguda como a las consecuencias a largo plazo de una alimentación insuficiente. Al mismo tiempo, muchas familias carecen de acceso a agua segura y los niños y niñas siguen expuestos a enfermedades", explica Claire Henery, directora de Save the Children en Sudán. 

La encuesta también revela que, debido al conflicto, la escasez de alimentos y las limitaciones en el acceso a la atención sanitaria, al agua potable y al saneamiento, más de cuatro de cada diez niños y niñas (43%) habían padecido alguna enfermedad durante las dos semanas previas al estudio. Además, el 69% de los hogares encuestados dependía de fuentes de agua inseguras o sin tratar. 

Es necesaria una respuesta integral frente a la malnutrición 

Para Save the Children, estos resultados ponen de manifiesto la necesidad urgente de una respuesta integral frente a la malnutrición que no solo atienda las necesidades nutricionales inmediatas de la infancia, sino que también garantice el acceso a alimentos, atención sanitaria, agua segura, saneamiento y protección frente a las enfermedades. 

Jebel Marra, una zona tradicionalmente fértil y productora de alimentos, está sufriendo los efectos combinados del conflicto, una grave sequía, la pérdida de medios de vida y una respuesta humanitaria críticamente infrafinanciada. La falta de lluvias también ha provocado escasez de forraje para el ganado, aumentando la presión sobre las comunidades ganaderas. 

La semana pasada, la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC), el principal sistema mundial de seguimiento del hambre, advirtió de que el conflicto, los desplazamientos de población y la grave sequía asociada a El Niño están incrementando el riesgo de hambruna en zonas de Darfur y Kordofán. 

El conflicto que continúa asolando Sudán ha provocado la mayor crisis de desplazamiento del mundo, obligando a alrededor de 11 millones de personas a abandonar sus hogares. Según el Programa Mundial de Alimentos, al menos 19 millones de personas, es decir, dos de cada cinco sudaneses, padecen inseguridad alimentaria aguda. 

El impacto de la sequía y de la crisis alimentaria que atraviesa Sudán se extiende más allá de Darfur. En Gedaref, Hamza*, un bebé de siete meses que perdió a su madre poco después de nacer y quedó al cuidado de su abuela, Khadija*, enfermó gravemente. Su abuela lo trasladó a un centro de estabilización apoyado por Save the Children, donde fue diagnosticado con desnutrición aguda severa y recibió tratamiento. Actualmente se encuentra en proceso de recuperación. 

"Cuando llegamos al centro de estabilización, los médicos y enfermeros comenzaron a tratarle de inmediato", explica Khadija. "Hoy sonríe, juega y parece un niño diferente", celebra. 

"La comunidad internacional no puede mirar hacia otro lado. Necesitamos con urgencia una respuesta integrada a gran escala y un acceso humanitario sostenido para garantizar seguridad alimentaria, nutrición que salve vidas, atención sanitaria y agua potable, al tiempo que reforzamos los sistemas de los que dependen los niños y niñas", señala Claire Henery. 

Save the Children en Sudán 

Save the Children trabaja en Sudán desde 1983 y desarrolla programas de apoyo a la infancia y a las familias afectadas por conflictos, desplazamientos forzosos, pobreza extrema y hambre. 

Recientemente, la organización ha puesto en marcha una iniciativa humanitaria global de nutrición dotada con 300 millones de dólares para el periodo 2026-2028, que reúne a financiadores públicos y privados con el objetivo de prevenir y tratar la malnutrición y las enfermedades infantiles en algunos de los contextos humanitarios más complejos del mundo, entre ellos Sudán. Los socios que se suman a esta iniciativa contribuyen a transformar el futuro de la nutrición humanitaria, impulsando un cambio de modelo que pasa de reaccionar ante las crisis a prevenirlas.