¿En qué consiste el fenómeno de El Niño?

Una situación sin precedentes, una amenaza global para los niños

02 Febrero 2016

El fenómeno de El Niño es ahora mismo uno de los cuatro más fuertes desde 1950, causando sequías e inundaciones que amenazan la vida de los niños en todo el mundo.

Una madre y su hijo esperan la cola para el reconocimiento de desnutrición en Papúa Nueva Guinea. Las condiciones de sequía producidas por El Niño están poniendo a más de 2 millones de personas en el país en riesgo de hambre y enfermedad.

Millones de niños viven en zonas calurosas y áridas o azotadas por grandes tormentas con fuertes lluvias. Muchos niños enfrentan sin ayuda el hambre, las enfermedades y un futuro sin las oportunidades que facilitan el acceso a la educación y la protección adecuada.

Mientras que la fuerza de El Niño está previsto que no disminuya en la primera parte de 2016, su máxima intensidad se dejará sentir en los próximos meses. Las cosechas se seguirán perdiendo y las familias se quedarán sin los medios de vida esenciales a consecuencia de la sequía o las inundaciones. Los niños se verán forzados a abandonar sus hogares, se quedarán sin cuidados médicos ni seguridad y tendrán que dejar atrás a sus seres queridos.

En Save the Children estamos trabajando para ayudar a las comunidades a prepararse y responder en muchos de los países más afectados de África, Asia y América Central.

En lugares como Etiopía, el impacto de El Niño es ya grave y potencialmente mortal. En otros lugares, como Indonesia, sabemos que es inminente la situación de escasez de alimento. La atención humanitaria se ha movilizado demasiado tarde en ocasiones anteriores. Más de 250.000 personas murieron en Somalia durante la crisis alimentaria del Cuerno de África, después de que las advertencias que se lanzaron no lograsen traducirse en una acción temprana. Esto no debe volver a ocurrir.

¿En qué consiste el fenómeno de El Niño?

El Niño está producido por un calentamiento del Océano Pacífico que se produce cada 3 o 7 años. Esta masa de agua caliente hace que los vientos alisios se debiliten o cambien de dirección. Como resultado de este cambio de corrientes en aire y mar, se libera calor a la atmósfera y cambian las condiciones climatológicas en todo el mundo. En algunas áreas aumentan las precipitaciones y en otras disminuyen, provocando inundaciones y sequías. Con las temperaturas pasa igual, en algunos lugares son más altas, en otras más bajas. 

Los efectos de este fenómeno suelen ser débiles, pero cada cierto tiempo se vuelven devastadores. Sequías, inundaciones o incendios forestales son algunas de las consecuencias más agresivas que hacen que peligren los hogares y los medios de vida de muchos países del mundo.

Las peores consecuencias de El Niño registradas hasta el momento se vivieron en 1997-1998. Miles de muertos y más de 26 mil millones de euros de pérdidas debido a los daños que produjo. La situación ha empeorado, las temperaturas que se han registrado este último año han sido superiores a las de 1997. Aunque el cambio climático no afecta al fenómeno de El Niño, sí que incrementa sus efectos. Muchos países están ahora amenazados por lo que sabemos que traerá este fenómeno climatológico. 2014 y 2015 ya son los años más calurosos que jamás hemos registrado.

¿Qué impacto tiene en la infancia?

Tanto las sequías como las inundaciones que está produciendo El Niño, ponen en riesgo la vida y el futuro de los niños. Este fenómeno climatológico está produciendo una disminución de los derechos más básicos de la infancia. Los niños pasan hambre, enferman, no tienen acceso a la escuela y los sistemas de protección desaparecen.


Alefu con su hijo de un año, Eshetu que sufren desnutrición severa.

El Niño no solo provoca sequías, la falta de lluvias hace que los campos se sequen y los animales mueran, privando a las familias de alimentos y medios básicos de vida. Muchas familias se ven obligadas a vender sus últimas posesiones para poder alimentarse hasta que definitivamente se quedan sin nada. En este proceso muchos niños y niñas son retirados de las escuelas y enviados a trabajos que ponen en riesgo su vida, también se reducen o eliminan los gastos en salud.

Los niños pasan hambre, sed, se debilitan y en ocasiones acaban sufriendo desnutrición. Una enfermedad que si no se trata de manera urgente puede acabar en la muerte. Los niños desnutridos son más vulnerables a las enfermedades e incluso cuando se trata a tiempo, puede dejar secuelas de por vida. Esta enfermedad puede hacer que un niño no se desarrolle correctamente a nivel físico y mental.

También las inundaciones son una de las peligrosas consecuencias del fenómeno El Niño. Muchos niños pierden a sus madres (que en muchos casos no han aprendido a nadar) y ellos mismos corren el riesgo de fallecer. Las inundaciones contaminan las fuentes de agua, y enfermedades como el cólera o la tifoidea pueden llegar a ser devastadoras.

Bien sea por el efecto de las sequías o por el de las inundaciones, las familias están teniendo que huir de sus hogares en busca de alimentos, agua o trabajo. Este éxodo hace que muchas personas dejen de tener acceso al sistema sanitario o alojamiento. 

En estos contextos de emergencia los niños se ven separados de sus familias, sin tener nadie a quien recurrir, aumentando su vulnerabilidad ante el abuso y la explotación. El sistema educativo se ha visto interrumpido, y con ello, el futuro de los niños. Escuelas deterioradas por las inundaciones o utilizadas como centros de evacuación, niños que huyen dejando la escuela atrás, la malnutrición que afecta al rendimiento escolar y desarrollo, niños que tienen que trabajar para ayudar a mejorar la situación familiar, son algunos de los muchos motivos que nos hacen pensar que una generación se puede ver afectada por esta situación. 

Nuestra respuesta

En Save the Children hemos estado preparándonos para los efectos que podía causar El Niño en África, Latino América y Asia. Este trabajo busca algo más que atender a la crisis, estamos trabajando para llegar a los niños más vulnerables en los países más afectados, pero la magnitud del impacto es enorme y debemos seguir trabajando para llegar a un mayor número de personas. Las claves principales de nuestra intervención se basan en la actuación temprana y satisfacer las necesidades más inmediatas de los niños. 

Idid, del equipo sanitario de emergencias, está enseñando a miembros del Ministerio de Salud cómo utilizar el material de desinfección de cara a prevenir el Cólera en Kenia.

Estar trabajando ya en terreno nos da la posibilidad de identificar y actuar en los lugares más vulnerables ayudando a las comunidades a proteger a los niños de algunos de los peores efectos de El Niño. Algo tan sencillo como mejorar las condiciones de acceso al agua y al saneamiento (dando bidones de agua, jabón, construyendo letrinas o formación) hace que salvemos muchas vidas. Contamos con kits de refugio preparados por si las familias tienen que abandonar sus hogares. Estamos ayudando a construir riberas para evitar inundaciones, rehabilitar pozos y distribuyendo alimentación animal que mantenga el ganado sano.

Muchos países están ya sufriendo las consecuencias de El Niño y la vida de muchos niños está en peligro. Estamos distribuyendo comida en los lugares donde más se necesita, creando centros de estabilización para la detección y el tratamiento de los casos de desnutrición, rehabilitando escuelas y asegurando el acceso a agua y saneamiento en las mismas, permitiendo la retención de niños y niñas que también reciben materiales educativos.

Dónde se están notando los efectos de El Niño

Este y sur de África

En el este de África se estima que 22 millones de personas estarán en riesgo de caer en situación de inseguridad alimentaria, es decir, con dificultad para conseguir alimentos básicos. Etiopía, Somalia, Eritrea y Sudán del sur son algunos de los países más afectados. A principios de 2016 hemos visto cómo las inundaciones han afectado a más de 2,7 millones de personas. La situación del sur de África es aún peor, 30 millones de personas sufren inseguridad alimentaria tras el desastroso año 2015. Cerca de 14 millones de personas se enfrentan a la hambruna por la sequía que El Niño ha provocado. Esta situación empeorará a lo largo de 2016.

  • La sequía que se está viviendo en Etiopía es la peor de los últimos 50 años. Dos estaciones de lluvias sin que apenas caiga una gota, ha ocasionado un efecto devastador en las cosechas y un impacto terrible en la vida de muchos niños y familias.
    Tobia Mohammed* tiene 38 años y dos hijos. Ella vive en Bale Zone, en Etiopía. En esa zona, la fuente de agua está completamente seca y las mujeres con sus hijos tienen que hacer un viaje de ida y vuelta de 9 horas andando para llegar a la fuente más cercana. Esto hace que el resto de tareas no puedan realizarse, desde el cuidado de los animales, hasta la escuela.
    Las administraciones locales estiman que cerca de la mitad de las escuelas están cerradas por la sequía.
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Centroamérica

Por segundo año consecutivo, la sequía ocasionada por El Niño ha impactado en Centroamérica castigando a más de 4,2 millones de personas. Ha habido grandes pérdidas en las cosechas de café, maíz y frijol, que son los cultivos principales que permiten la superviviencia en la región. Agricultores estacionales con trabajo temporal han perdido sus ingresos y las reservas de alimento.

En "el corredor seco" de Centroamérica, conformado por El Salvador, Guatemala y Honduras, más de 3,5 millones de personas padecen inseguridad alimentaria. Al menos 2,8 millones necesitan asistencia alimentaria inmediata, atención sanitaria y apoyo para mejorar los medios de vida.

  • En Guatemala El Niño está empeorando las sequías y llevando a la miseria a 1,5 millones de personas, casi 250 mil familias, en un país donde el 40% de los niños menores de 5 años sufre malnutrición crónica. Las comunidades están luchando desde hace años contra "la roya" del café, una enfermedad que afecta a las plantas y acaba con los cultivos.

    La segunda parte de la temporada de lluvias se prevé por debajo de lo que se necesitaría para tener una buena cosecha.

    Ruth* tiene 13 años. La familia de Ruth se ha visto especialmente afectada por la plaga de roya en los cultivos de café y la sequía que los campos han sufrido este año.

    Cenamos menos cuando no llueve y no hay cultivos"

    La familia está en crisis, no tienen dinero ni comida. Tres niños han muerto en la comunidad este año por la escasez de alimentos. Ruth sufre malnutrición crónica y fue hospitalizada cuando tenía 5 años. Está por debajo de su peso y su altura.

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Ásia y Pacífico

El aumento de la temperatura y la sequedad del ambiente se está dejando notar en toda la región. Los ciclones son más intensos en el sureste asiático y más frecuentes en el norte de Asia y el Pacífico, dejando intensas lluvias y un alto riesgo de inundaciones. Las comunidades de esta región sufren los efectos de las sequías y las inundaciones, que hacen que el suministro de agua sea menor, se acaben los alimentos y aumente el riesgo de enfermedades.

  • Arninda* tiene 10 años y vive en Indonesia. Su alimentación y la de su familia depende de la cosecha que cultiva su padre Timoius. Debido al fenómeno de El Niño y a la sequía y falta de agua que este ha causado, ahora no tienen el sustento necesario para sobrevivir.

    Por el tipo de tierra y la falta de agua, los agricultores dependemos de la lluvia para que los cultivos crezcan"

    En su casa, la cena consiste en una ración de maíz, yuca o raíces cuando no hay suficiente dinero. Como Arninda, muchos otros niños tienen dificultades para acceder a una educación de calidad debido a la falta de alimento y de agua.

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Tenemos la capacidad y la experiencia para enfrentar este fenómeno global pero necesitamos con urgencia los fondos suficientes para lograr un mayor alcance. La información con la que contamos y nuestra experiencia pueden conseguir que el trabajo de prevención salve la vida de millones de niños. No dejemos que suceda sin haber hecho todo lo posible por evitar las consecuencias de este fenómeno climático. Si puedes dona

FONDO EMERGENCIAS